El desfile de las mil polleras
Fui a Las Tablas, la tierra donde me crié, y me sentí tan contenta con su gente, que cada vez siento más el orgullo de ser cédula 7. “Santeño quisiera ser el que no nació santeño…”
Me encantó el desfile, a pesar de la lluvia que cayó y que pareciera que lo ensombrecería, pero que hizo que la gente tableña y la no tableña continuaran con la caminata en la tuna de las mil polleras.
Me preocupó, sin embargo, que había grupos algunos separados de los que venían y que esos grupos fueran pequeños y algunos llevaban solo dos polleras. Tal vez por la lluvia se quedaron rezagados. En caso contrario, sería necesario que cada representación llevara un mínimo de polleras para engrandecer más el desfile. Imaginemos 20 o 30 polleras por grupo, serían muchas y la representación se haría más grande.
Lo que debo reconocer es la tenacidad de los participantes para soportar el aguacero y prestarse para caminar bajo la lluvia a través de las calles tableñas. Esa actitud es digna de aplaudirse ya que no es cualquiera que camina en las calles con las polleras empapadas con el peso de las mismas y los zapatos mojados con posibilidades de coger un resfriado que aparecería al día siguiente, repito, qué orgullosa me sentí de la gente que asistió al desfile y los felicito por ese comportamiento.
La pollera es auténtica de Las Tablas donde la influencia española fue más marcada que en otras regiones. Ignoro quién tuvo la genial idea de hacer esa actividad folclórica, pero debo felicitar a ese pueblo tableño por la misma.
Ahora son cuatro actividades que se producen en ese pueblo del interior del país y que dan vida al mismo igual que entrada económica: el Año Nuevo con el principio del Carnaval que es un carnavalito particular del poblado, pero concurrido por lo mismo; el Carnaval tableño con sus cinco días de jolgorio y entradas; la famosa fiesta de Santa Librada en julio, con la mayor concurrencia a la procesión de la virgen y a los concursos de polleras y otros más ,y ahora se agrega el festival de las Mil Polleras con todo lo que trae aparejado.
Realmente, los tableños no podemos quejarnos porque la suerte siempre nos baña y nos acompaña. Dios ha de querer que continuemos con ellos para el bienestar de los pobladores y que traiga progreso al poblado. Solo Él sabe por qué lo ha hecho y por qué son un éxito.
Por razones que no expondré no asistí el año pasado, pero estuvo precioso y ojalá mejore más aún. Tableño que te fuiste pero que regresas cuando se te necesita. Viva Las Tablas hoy y siempre.
Médico.
