default

El diálogo interno y el cambio

Por: Redacción 07/07/2017

 

En este artículo pretendo que demos una mirada a lo que, para mí, es una de las bases más importantes a la hora de llevar a cabo cambios y trasformaciones personales. Esa mirada va dirigida a que, a partir de esta lectura, podamos empezar a percibir qué nos estamos diciendo a través de los diálogos internos que manejamos constantemente, porque a nuestro cerebro le encantan los monólogos.

Basta con percatarnos de qué pensamos cuando estamos en silencio y nos daremos cuenta de que nuestro cerebro no para, si estamos solos o incluso mientras hablamos con otras personas, lo cierto es que continuamente hablamos con nosotros mismos y es un patrón que no se detiene. De la misma manera, nuestros diálogos internos juegan un rol muy importante en la creación de la vida que tenemos, ya que nuestros pensamientos nos ayudan a interpretar el mundo y a responder con base en ello, creamos nuestra realidad cada vez que usamos los sentidos, las emociones y, sobre todo, nuestros pensamientos e imaginación para darle significado a lo que percibimos o experimentamos. Por eso es muy importante hacer cuenta de aquello que nos estamos diciendo, cómo nos estamos tratando en ese diálogo interno cuando no nos sentimos conformes con las situaciones que tenemos, ya que podemos cambiar en cualquier momento, siempre y cuando nos animemos y creamos que podemos hacer frente a cualquier situación.

Podemos expandir nuestro poder de acción generando efectividad, satisfacción y bienestar personal o profesional a través de la ampliación y modificación, del manejo de las observaciones e interpretaciones con las que generalmente operamos. Y realmente, no estoy diciendo nada que no sepamos. Pero, aunque estemos al tanto perfectamente, no siempre usamos este conocimiento para nuestro beneficio, sino que dejamos que nuestra mente se encargue por sí sola de crear nuestro mundo. Decimos: "Así es como soy, estos son mis miedos, esto es lo que pienso, estas son mis debilidades, eso es lo que no puedo hacer…" como si todo eso fuera algo fijo e inmutable y nos doblegamos ante la resignación del no poder cambiar.

Si queremos saltar la barda y dejar atrás la triste realidad de la resignación, es importante que a partir de este momento nos preguntemos en qué área de nuestra vida nos estamos saboteando a nosotros mismos. Vamos a preguntarnos ¿cuáles son esas conversaciones desestimulantes que mantenemos, y que no nos permiten cambiar? Hacernos esta pregunta nos llevará a convertirnos en un observador muy distinto, que evalúe cuándo atentamos contra nuestros objetivos para que desde ese darnos cuenta, comience el cambio necesario a una propuesta muy distinta, que enmarque nuestra voluntad, acción y en consecuencia el logro de nuestros objetivos.

Una vez que comencemos a tomar conciencia de nuestros diálogos internos es bueno hacer una lista de esos adjetivos desmotivantes para focalizarlos y rebatir dichas ideas. Y la manera ideal de cambiar un pensamiento que nos descalifica es inventariando una lista de talentos y una vez que la tenemos, nos comenzaremos a decir: -Lo sé. -Lo hago. -Me lo creo. -Lo disfruto.

El cambio está a nuestro alcance. Permitámonos el acceso a la satisfacción a través de los logros, saboreemos el éxito en el quehacer diario con pequeños aciertos que más temprano que tarde nos crearán un nuevo patrón de pensamiento estimulante que será la base para concebir la realidad que planificamos y anhelamos.

Coach empresarial. Estudiante de Psicología. 

Edición Impresa

Miércoles 15 de julio de 2026