El dilema de los refugiados
Este dilema o problemática se ha complicado en estos últimos años extraordinariamente, especialmente para los europeos, pues cientos de miles toman la vía del Mediterráneo.
Las intervenciones armadas de la Otan en el norte de África han continuado con su injerencismo colonialista con otras muestras, pero al final con los mismos objetivos.
Se ha desatado la violencia entre los credos religiosos, mezclado con fronteras, antecedentes históricos y la soberanía nacional frente a la intervención extranjera. El conflicto más largo y complejo continúa siendo el palestino, sin perjuicio, del más reciente entre los países árabes y las potencias del Pacto Atlántico.
Un tema muy difícil y largo en sus raíces y la problemática actual de las potencias colonialistas, que por sus características, en las Naciones Unidas, no encuentran alternativas de solución.
Estos cientos de miles de víctimas, familias enteras, atraviesan el Mare Nostrum buscando refugio, si no perecen.
Además, la descripción de esta realidad sería interminable si abarcamos Asia y África durante décadas, en campos de refugio de innumerables éxodos. Estas cifras no son comparables con las víctimas de la Segunda Guerra Mundial.
Si cuantificamos, sin exagerar, son millones de personas de todas las edades las que sufren estas condiciones de vida infrahumana.
No son estos espacios a nivel mundial los únicos con esas características económicas, básicamente el cuadro dantesco también lo sufrimos en Centro y Norteamérica.
Austria, Alemania y Argentina abren parcialmente sus fronteras para recibir un número limitado en el mosaico de cada nación. La Comisión Europea hace otro intento sumamente limitado.
Naciones Unidas hace otro tanto, pero al final no existen las soluciones para el torrente de refugiados e inmigrantes.
Este flujo masivo de personas que huyen de la guerra, la opresión política y sobre todo, en busca de la sobrevivencia, no encuentran soluciones.
La premisa básica sería en primer lugar lograr la paz a nivel mundial, y la búsqueda para borrar paulatinamente las profundas desigualdades que prevalecen entre los pueblos y las naciones.
En la historia deben reaparecer otros líderes de la impronta de Gandhi, Mandela, por mencionar algunos de los más representativos para esta problemática de nuestra época. En ese entorno, el papa Francisco pide a cada parroquia de Europa recibir una familia de refugiados.