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El discurso político en Panamá requiere tono más civilizado


Recordando a la congresista demócrata de Arizona atacada por un joven radicalizado por la negatividad de sus creencias manipuladas, quien la hirió gravemente con un disparo a la cabeza, matando a 6 personas y afectando un total de 15 más, la Universidad de Tucson Arizona ha creado un Instituto para la enseñanza de la civilidad requerida en el discurso político, nombrando como directores honorarios a los ex Presidentes Bill Clinton y George H.W. Bush, para tratar el delicado tema y sus efectos sobre una sociedad confusa que ejecuta acciones beligerantes y en algunos casos criminales, provocadas por los constantes ataques entre los partidos políticos, así como las falsedades y exageraciones utilizadas en ellos.

Quizá en Panamá debemos poner más atención a los efectos que causa la falta de civilidad en el discurso político de los altos miembros de partidos políticos en oposición, dirigentes de facciones opuestas a partidos en el poder y dirigentes sindicales o gremialistas con intereses en la formación de partidos políticos con sus constantes ataques sin sustentación, cargados de petulancias e insultos al actual Presidente y Vicepresidente de la República que, en muchos casos, tienden a la promoción de actos de protestas exageradas e irrespetuosas de los derechos de terceros.

Muchos coinciden en expresarse sobre la posibilidad de que los partidos de oposición, en particular el más grande y el más chico, los de la construcción y maestros, impulsan a los jubilados en sus protestas carentes de paciencia. A los trabajadores del corredor sur. A las billeteras, válgame Dios, que ahora quieren legislar sin dejar de vender billetes casados y toda otra clase de atroces triquiñuelas. Los indígenas que consideran sus comarcas países extranjeros, quienes no desean entender que la minería bien administrada, en términos de un mayor énfasis en la seguridad de los mineros y el cuidado del medio ambiente, puede o no ser rentable y que, su existencia, requerirá de estudios ambientales que deberían estar sujetos a serias auditorías antes de que se autorice su puesta en práctica. El Creador nos proporcionó la naturaleza para utilizarla con apropiados niveles de protección.

Los maestros del sector público. ¿Ignorantes del enorme daño que le causan al país? Los pescadores, que bien pueden negociar sus reales aspiraciones ante un status cambiante, sin exageradas posturas. Los estudiantes universitarios muchos de los cuales no saben, adecuadamente, leer o escribir.

Todo lo anterior representa una grave desestabilización que genera grados de ingobernabilidad. ¿Quién protege a los que no pueden llegar a sus trabajos, a sus citas, a sus casas ni transitar libremente? ¿Quiénes pretenden ganar en esta irrazonable pesca en río revuelto? Cuidado Panamá.