'El Dorado' panameño
Desde su génesis, Panamá ha sido una ruta por descubrir. Nada fácil demostrar que esta franja de tierra posee más encantos que sus 2 océanos, su canal, “Mano de Piedra” Durán, Rubén Blades e inclusive el polémico Man.
Sin embargo, que Bocas del Toro se haya convertido en destino del viajero antes de que algún panameño lo promocionara o que las molas le den la bienvenida al visitante en un aeropuerto de Costa Rica, son temas que contradicen la manera criolla de sacar ventaja, el llamado “juega vivo”.
Los griegos tienen su Partenón, los romanos el Coliseo y en el corazón istmeño, las ruinas de Panamá La Vieja son una conexión del panameño con su historia. Su legado es grande y así lo estipuló la Unesco al declararlo Patrimonio de la Humanidad. Ahora, que los pilares de una antigua iglesia derruida hace siglos sirvan de pórtico para un juego de fútbol, literalmente raya en lo pagano para los turistas. Y, pese a los controles, los muros en Panamá Viejo conviven entre basura y gente que habita a pocos metros.
¿A qué va todo? Hace unos días se dio a conocer un descubrimiento de impacto mundial. Tanto, que la revista internacional National Geographic para América Latina lo tiene como tema de portada para enero. Y es que aquel lugar místico que se suponía que tenía grandes reservas de oro y que fue objeto de búsqueda casi demencial por conquistadores españoles e ingleses llamado 'El Dorado', de acuerdo con este hallazgo –el más importante en los últimos 70 años en el país– catapulta a Panamá no solo en el plano arqueológico, sino también representa un salto para uno de los pilares clave del actual crecimiento económico nacional del 10.5%: el turismo.
Es de esperar que El Caño, en el distrito de Natá (Coclé), y a 180 km de la capital, acapare la atención de locales y extranjeros con sus 6 tumbas donde fueron enterradas personas de alto rango, cubiertas de oro, hueso y piedras semipreciosas y preciosas, vinculadas a la cultura Coclé, cuya época se ubica entre 700 y mil años a. de C. Queda en nosotros preservar esta vitrina cultural y que bien nos podría valer más que oro en turismo.
