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El dulce sueño del ministro

Por: Redacción 09/09/2015

La estrategia económica del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) se basa en el supuesto de que el contexto económico internacional seguirá siendo expansivo, facilitando un alto ritmo de expansión de la inversión en infraestructura financiada con deuda pública externa. Ese marco externo también permitiría al país ampliar sus exportaciones, aun cuando esto signifique generar mayores y significativos impactos ambientales, asociados con el crecimiento de la minería a cielo abierto. No es casual que el Fondo Monetario Internacional (FMI), fuente ideológica principal de las autoridades económicas locales, haya afirmado recientemente que "en el mediano plazo, el Canal ampliado y la nueva mina de cobre deben ayudar a mantener el crecimiento al 6?7 por ciento". Tampoco es casual que ese organismo haya llegado a la conclusión de que se espera que el déficit externo de Panamá siga siendo financiado por boyantes flujos de inversión extranjera directa".

Se trata de una apuesta que no parece corresponderse con lo que está ocurriendo en los mercados internacionales, así como en las tendencias que estos eventos pueden estar mostrando. Para comenzar resulta conocido el hecho de que el llamado ciclo alto de las materias primas () ha terminado. El deterioro del precio de estos productos ha sido significativo. De acuerdo con el FMI, entre 2011 y el segundo trimestre de este año, la reducción del índice de precios de los ha sido de 36.4%. Para el caso del cobre, de acuerdo con esta misma fuente, entre 2012 y julio de 2015, el precio de esta materia prima cayó en 31.4%. Es, entonces, incomprensible que el actual gobierno haya declarado como elemento clave de su estrategia la expansión de la minería a cielo abierto, proponiéndose una especie de extractivismo tardío.

Se trata, vale la pena aclarar, de una situación relacionada con importantes hechos globales. La desaceleración de la economía China, para comenzar, debe apreciarse en todo su significado. Este no es un simple hecho coyuntural. Las propias autoridades chinas han señalado que el país se dirige a lo que ellos llaman "la nueva normalidad", la que significa que esta economía ya no crecerá como en el pasado a tasa de dos dígitos, sino que a una tasa más moderada, que algunos calculan en 6.0% anual. Más aún, la expansión china basada en la burbuja de construcción y la inversión en infraestructura, sostenida en el excesivo apalancamiento, también ha llegado a su fin, tal como lo habían previsto hace tiempo varios analistas, entre los que se destaca David Harvey. Esto, desde luego, tendrá un impacto negativo sobre la demanda mundial de los . El problema, sin embargo, no termina ahí.

ESTARÍAMOS... DENTRO DE LA POSIBILIDAD DE "BEGGAR MY NEIGHBOUR", RESOLVER MI PROBLEMA A COSTA DEL VECINO, LO CUAL ENTURBIARÍA SIGNIFICATIVAMENTE EL PANORAMA FINANCIERO GLOBAL. TODO ESTO HA SIGNIFICADO EL INCREMENTO DEL VALOR DEL DÓLAR. ELLO PUEDE IMPACTAR A PANAMÁ. EN PRIMER LUGAR, NUESTROS PRODUCTOS Y SERVICIOS SE HARÁN MÁS CAROS EN TÉRMINOS DE LAS MONEDAS DE OTROS PAÍSES, AFECTANDO NUESTRAS EXPORTACIONES.

El final de la burbuja china, junto a la relativa incapacidad de este país de avanzar hacia el crecimiento sostenido en la mejora de los salarios, parece apuntar hacia el hecho de que este vuelve hacia una estrategia más centrada en la expansión del excedente de las exportaciones sobre las importaciones, lo cual explicaría la verdadera razón de la depreciación del yuan. La posición de China va a desatar una reacción conocida: otros países emergentes con estrategias centradas en las exportaciones también introducirán medidas de devaluación, intentando proteger su cuota de los mercados internacionales. Estaríamos, entonces, dentro de la posibilidad de lo que Joan Robinson llamó la política de , es decir de resolver mi problema a costa del vecino, lo cual enturbiaría significativamente el panorama financiero global.

Todo esto ha significado el incremento del valor del dólar. Ello puede impactar a Panamá de varias formas. En primer lugar, nuestros productos y servicios se harán más caros en términos de las monedas de otros países, afectando nuestras exportaciones. El hecho de que las monedas latinoamericanas pierdan valor relativo, mientras que los menores precios y volúmenes de sus exportaciones reducen su capacidad de importación, puede afectar a la Zona Libre de Colón, pese a la caída de los precios de los productos importados desde China. Más aún, la revaluación del dólar podría llevar a un mayor déficit externo y a una menor tasa de crecimiento de la economía norteamericana, lo que haría todavía más difícil nuestro contexto internacional. La situación puede agravarse por un alza prematura de la tasa de interés por parte de la Reserva Federal, generando condiciones más difíciles de crédito para nuestro país.

Se trata, desde luego, de un conjunto de peligros potenciales que se vienen concretando. Frente a estos, los encargados del MEF, en lugar de actuar, siguen en su dulce sueño. Desconocimiento e incapacidad.

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Viernes 31 de julio de 2026

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