El efecto de las malas ideas

Por: Redacción 24/08/2011

En un reciente artículo de opinión Joseph Stigltz afirma que uno de los elementos que está agudizando los actuales problemas económicos globales es el del contagio de malas ideas económicas. Las mismas, que habrían sido sacadas del vetusto arsenal del pensamiento conservador-neoliberal, estarían generando una importante reducción de la demanda efectiva, la que nos acercaría a lo que ya habría ocurrido en los Estados Unidos en 1937 cuando, por un retiro prematuro de la política fiscal expansiva, se observó un segundo episodio contractivo. Esta posición recuerda algunas de las frases finales de la Teoría General de la Ocupación el Interés y el Dinero de Keynes, donde él mismo afirma que “los hombres prácticos, que se creen exentos por completo de cualquier influencia intelectual, son generalmente esclavos de un economista difunto”.

Para el caso de la reducida oligarquía que domina al país tanto desde el punto de vista político como económico, estas reflexiones no parecen ser del todo aplicables. En primer lugar, cuando las altas autoridades del país, ahora acompañadas por quienes rigen la Bolsa de Valores, tratan de argumentar que la economía nacional es completamente invulnerable frente a la crisis global lo hacen con ideas tan absolutamente carentes de nivel académico y científico que, en honor a la verdad, sería profundamente injusto achacárselas a cualquier economista vivo o difunto. ¿Cómo no entender que en un país tan abierto como el nuestro los profundos problemas de Estados Unidos y Europa terminarán por generar serias dificultades? ¿Cómo pasar por alto que las complicaciones de las economías centrales ponen en problema a los países que buscan un desarrollo guiado hacia las exportaciones y los bajos niveles salariales? Sin embargo, no se trata de algo tan simple como que nuestra oligarquía y sus representantes intelectuales no sean capaces de ir más allá de lo que algunos han llamado el enfoque vudú de la economía.

En efecto, se trata de una oligarquía guiada exclusivamente por el afán de lucro, que ha logrado expandir sus beneficios desde el 37.6% hasta el 43.7% del PIB a costa de una reducción correlativa de las remuneraciones de los asalariados en dicho agregado macroeconómico, la que en los actuales momentos busca sostener y profundizar a toda costa este modelo de acumulación por desposesión. En términos concretos se trata de una camarilla que busca inmunizarse contra la crisis elevando sus ganancias con la creciente y despiadada especulación con los artículos de primera necesidad. Es, además, una clase dorada que frente a una crisis sanitaria es capaz de recortar el presupuesto del Ministerio de Salud y mantener en una situación lamentable la infraestructura educativa, a la vez que lanzan una política de endeudamiento público del país con el fin de promover obras suntuarias, destinadas a asegurar la ganancia de los grandes consorcios de constructores y de los especuladores en bienes y raíces. Se trata, de una oligarquía rapaz que deberá ser derrotada por las fuerzas democráticas del país.

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Jueves 28 de mayo de 2026
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