El embargo a Cuba
Consultor y analista independiente
Hace unos días, mientras conversaba con un grupo de colegas, de jóvenes docentes en el campus de la Universidad de Panamá, exponíamos el tema acerca de los problemas y vejámenes que viene pasando Cuba por el asunto del bloqueo económico de Estados Unidos. De ese análisis espontáneo me dio por escribir sobre este asunto, debido a que hace poco la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pidió una vez más el cese del embargo que mantiene el Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba.
Dicen informes de prensa que por vigésima quinta vez y de forma consecutiva, la ONU pidió el cese al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a la isla, a lo cual solo se opusieron Estados Unidos e Israel. Hubo tres abstenciones. Destacan los analistas internacionales la significación especial de la resolución en momentos en que crece la presión interna para que los gobernantes estadounidenses reconsideren su política hacia Cuba.
El periódico The New York Times ha dedicado varios editoriales y ha pedido abiertamente levantar las sanciones contra Cuba. Un exgobernador de Florida, Charlie Crist, y la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, se han expresado en ese mismo sentido.
En el caso cubano, el canciller de Cuba resaltó los sondeos de opinión que demuestran el respaldo creciente y mayoritario de los diversos sectores de la sociedad norteamericana al fin del oneroso embargo y a la normalización de las relaciones con Cuba.
El embargo daña a Cuba, pero también a Estados Unidos, sentenció el canciller cubano, y ya a lo largo del tiempo, el Gobierno cubano ha demostrado con la historia en las manos, cifra a cifra y papel sobre papel, los gravísimos perjuicios padecidos por el pueblo a causa de este embargo y las dificultades que encuentran sectores norteamericanos, deseosos de relacionarse o negociar con Cuba en condiciones de igualdad y respeto mutuo.
El presidente Barack Obama, premio Nobel de la paz, mantiene invariable una medida agresiva hija de los tiempos de la Guerra Fría, y que no le ha dado ni le dará el resultado que dicen los norteamericanos que persiguen.
Es escandaloso ver al señor Ronald Godard, diplomático estadounidense en asuntos del hemisferio occidental ante la ONU, declarar después de una paliza diplomática y política como aquella que su país mantendrá el embargo, aunque el mundo opine lo contrario. Significa esto que el Gobierno norteamericano seguirá chocando una y otra vez con la misma piedra, y que no le importa el interés de los pobres seres humanos, ciudadanos cubanos que sufren por este embargo. Habría que sacar sus propias conclusiones.