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El empleo, la vulnerabilidad y los sectores dominantes

Por: Redacción 03/08/2016

La reciente Encuesta de Mercado Laboral del Instituto de Estadística y Censo (Inec), realizada en marzo de este año, llama la atención sobre el deterioro de las condiciones laborales del país. En efecto, de acuerdo con esta encuesta, en el último año, la tasa de desocupación creció de 5.2% a 5.6%. Esta modificación, que parece ser modesta, ha significado que cerca de 10 mil 336 panameños y panameñas adicionales se encuentren en la difícil realidad de estar desocupados.

La situación es más grave aún para los sectores de la población urbana, que ahora sufren una tasa de desempleo de 6.5%, así como para los más jóvenes. Esto último es claro si se tiene en cuenta que la población de entre 20 y 24 años tiene que soportar una tasa de desempleo de 14.5%. También se puede observar una evidente inequidad de género, que se refleja en una tasa de desempleo de 7.1% para las mujeres en general y de 19.0% para las de edades que van de 20 a 24 años.

La categoría de desocupación no agota los problemas de la población. Es por esto que se debe recordar que para agosto de 2015 ya se sabía que casi el 10.8% de las personas ocupadas se encontraban en condiciones de subempleo. Además, para la misma fecha, también se conocía que el 39.1% de la población dedicada a actividades no agrícolas se encontraba atrapada en el mundo de la informalidad.

Los voceros de los sectores económicamente dominantes han tratado de explicar toda esta problemática con una causa única: la carencia de una mayor formación de la fuerza de trabajo. Sin negar la importancia de mejorar la cobertura y la calidad de la educación, es importante señalar que esta posición no puede explicar toda la realidad.

El último año, de acuerdo con estadísticas del Inec, en la empresa privada se perdieron 10 mil 204 puestos de trabajo, es decir, casi 2.0% del total. Es imposible justificar esto por una especie de choque tecnológico que en solo un año haya provocado un cambio en la composición de la calificación de la fuerza de trabajo demandada de esa magnitud. Entre marzo de 2015 y marzo de este año, la contratación de técnicos profesionales a nivel medio apenas creció en 1.8%, en condiciones que la economía crecía en cerca del 5.7%. Esto contrasta con la tasa de crecimiento de los trabajadores menos calificados ocupados en el comercio, que creció en 3.5%. Por otra parte, los voceros de los sectores económicamente dominantes difícilmente podrían explicar el mayor desempleo de las mujeres, sobre todo la urbana, por un menor nivel de educación de las mismas.

No se puede negar que la desaceleración económica, producto de la vulnerabilidad externa, así como de la pésima política económica del actual gobierno, regido por los sectores dominantes, ha jugado un papel clave en las dificultades laborales que hoy sufre el país. Quienes tratan de evitar esta parte de la explicación de la problemática son los mismos que recientemente se opusieron a que se le otorgaran más recursos a la educación pública y gratuita.

Economista

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