El escándalo de todos los escándalos
Nadie tiene una bola de cristal para adivinar que Panamá iba a vivir el peor escándalo financiero internacional de su historia, protagonizado por el mayor recaudador de fondos y más cercano colaborador del presidente Juan Carlos Varela. Pero desde hace meses hay indicios de autoridades internacionales que andan tras el rastro de este peso pesado. Por las reglas inalienables de la política, el panameñista Ramón Fonseca Mora es un intocable y el país se puede ir al diablo por salvar a un solo hombre. Cuando se acabó la campaña política el 4 de mayo de 2014, así mismo se disolvió el convincente lema "El pueblo primero". La peluda alfombra para meter debajo los desenfrenos y actos de corrupción de este gobierno, es cada vez más grande. Pero ese enorme tapete solo llega hasta las fronteras panameñas. Allá, en las legislaciones donde no saben de "grupos cero" ni les importan compromisos políticos, la firma Mossack y Fonseca es investigada sin tapujos ni "leyes de rozamiento" que impidan o detengan el curso normal y objetivo de las investigaciones.
Allá, donde los fiscales investigan sin prejuicios o teledirigidos por el Órgano Ejecutivo, y donde periodistas sin mordazas editoriales escarban la verdad imparcial, se ha desenredado la maraña de corrupción, evasión fiscal y lavado de activos más grande de nuestra historia.
Ahora de licencia, Ramón Fonseca Mora es el presidente encargado del partido panameñista y ministro asesor del presidente de la República, Juan Carlos Varela. Aquí duerme tranquilo porque no será llamado por la justicia o en el peor de los casos participará en una pantomima judicial para calmar las aguas. Aquí, el Ministerio Público jamás será tan osado de sentar en el banquillo a Fonseca Mora, socios y colaboradores, pues la valentía de los fiscales llega donde terminan los hilos de la marioneta agarrada por la mano del panameñista mayor, Juan Carlos Varela. Existen asistencias judiciales desde Argentina que fueron engavetadas por la Cancillería dejando en entredicho nuestro compromiso contra la corrupción.
Aquí, las autoridades se han pasado dos años persiguiendo violines y trompetas que sonaron, comidas que se comieron, mochilas que se entregaron y coimas que nunca fueron. Un MP con anteojeras no es una institución al servicio de la justicia, sino el garfio de la venganza de Juan Carlos Varela y sus allegados, como Ramón Fonseca Mora. Eso explica el desperdicio de los recursos del MP en busca de lo que nunca se perdió en vez de enfilar su artillería a esta mega corporación del crimen organizado internacional. Si hubieran hecho un trabajo imparcial como les exige la ley, esta bomba no nos hubiera explotado en la cara y hoy, en vez de estar en las noticias como país conspirador, estaríamos incluidos como parte de una brigada multilateral para desarticular semejante estructura internacional.
La pregunta obligada es si las donaciones a través de Ramón Fonseca Mora a la campaña presidencial de Juan Carlos Varela fueron producto de la corrupción y el narcotráfico. Esa respuesta la tendremos en el otro gobierno.
¡2019 a la vista!
Periodista. Movimiento SOS Panamá