El esfuerzo inútil de nuevas elecciones
Normalmente, el esfuerzo inútil es malo. Pero si se trata de cuestiones de Estado, debería ser hasta castigado. Desperdiciar los pocos recursos con los que se cuentan en esfuerzos sin sentido tienen consecuencias cuantificables, muchas veces no quedan a la vista tan fácilmente.
Luego de tres eventos electorales en los cuales el Tribunal Electoral de Panamá ordenó repetirlos, los resultados han sido los mismos. Sin ningún cambio. Ni siquiera en los totales. No tiene sentido. Y no lo digo por los resultados, si- no por el origen de la convocatoria.
En el Fútbol, cuando dos jugadores cometen una falta grave, son expulsados del partido. Según el Tribunal Electoral, en este caso algo así no se puede hacer, ya que la ley electoral no lo contempla. Entonces se recurre a lo que sucede en el Fútbol Americano: cuando dos jugadores cometen una falta, no se sanciona a ninguno y se repite la jugada. Si son un montón de tipos corriendo y golpeándose, pues no hay gran problema. Pero cuando se usan recursos del Estado para esto, sí hay que poner atención.
Si ahora resulta que la ley es la responsable de la situación de estas elecciones, entonces a mí me gustaría saber la razón por la cual no hay un equipo que revise durante toda la larga cantidad de meses previos a las elecciones generales estos “vacíos legales”. Sería interesante saber a qué se dedican durante tanto tiempo. Lo que trataron de hacer los magistrados, de pasar una ley posterior al evento electoral, es como los estudiantes que quieren que les pongan el examen a los que no fueron, pero que sea idéntico a los que ya lo hicieron.
Y hablando de ventajas, esa es la peor parte. La forma como se están dando estas elecciones parciales propicia el reacomodo de las fuerzas electorales. Entonces no estamos ante un ejercicio de repetir lo sucedido el 4 de mayo. Estamos ante un ejercicio de reacomodo de fuerzas para buscar un resultado, en teoría basado en la ley, que es evidentemente inmoral. Si dos partidos participan por separado y ahora se les permite hacer alianzas, y que otros candidatos declinen, evidentemente se parte con ventaja.
En 1992 se realizaron elecciones parciales para elegir a un grupo de los entonces llamados legisladores. Todas las elecciones se realizaron el mismo día. Las circunstancias de las mismas fueron completamente diferentes a estas. Cuando se rescataron los resultados, en la mayoría de las actas contaban con graves inconsistencias que hacían imposible declarar a un ganador. En otros casos ni siquiera se pudo llegar a contar los votos. Y en los menos, incluso no se realizaron elecciones en algunas mesas por el clima de violencia que reinó en las elecciones de 1989.
NO ENTIENDO CÓMO EL TRIBUNAL ELECTORAL INICIA ESTE PROCESO CON ARGUMENTOS TAN DÉBILES. SE VAN A GASTAR MILES Y MILES DE DÓLARES PARA ELEGIR 2 VECES A LA MISMA PERSONA, COMO YA HA OCURRIDO EN EL 100% DE LAS ELECCIONES PARCIALES TRANSCURRIDAS.
Todo lo anterior es muy diferente a lo sucedido en mayo pasado. Las elecciones transcurrieron en completa normalidad. Se contaron todos los votos. Se realizaron proclamaciones basadas en lo actuado por las juntas circuitales legalmente constituidas. Todo normal. Luego aparece esta catarata de impugnaciones sin sentido. Y ahora tenemos este resultado.
Llamo a las impugnaciones sin sentido, porque en su mayoría se utiliza el argumento baladí, de que el ganador utilizó recursos del Estado para ganar. Que yo sepa, no todos los diputados del Partido Cambio Democrático lograron la reelección. Y hasta donde tengo entendido, la totalidad de los diputados del país, desde siempre, utilizan recursos del Estado para financiar obras comunitarias en sus circuitos. Es cierto que les dan más a unos que a otros, pero no es verdad que unos han sido más equitativos que otros. Es solo llegar al poder y pasar factura a los anteriores.
Así las cosas, no entiendo cómo el Tribunal Electoral inicia este proceso con argumentos tan débiles. Se van a gastar miles y miles de dólares para elegir 2 veces a la misma persona, como ya ha ocurrido en el 100% de las elecciones parciales transcurridas.
Espero que esto tenga consecuencias para que no se repita. Los intereses del Estado deben ser prioridad para quienes tienen la misión de cuidarlos y administrarlos. No sirve para nada que se utilice el dinero de todos en eventos electorales que, lamentablemente, logran el mismo propósito con el que se realizó el ejercicio anterior. No ha cambiado nada. De principio a fin.
En otras culturas, este tipo de situaciones terminan en una conferencia de prensa, donde los responsables de lo sucedido, bañados en lágrimas, piden perdón a la sociedad y presentan su renuncia. Pero, lamentablemente, esto es lo que hay.