default

El espectro del caso contralora

Por: Redacción 07/09/2014

El periodista tiene entre sus haberes un don, que es el de percibir la intencionalidad del hecho que formula la noticia y ver su espectro. Esa facultad le sirve para desenterrar la verdad oculta bajo el peso del poder y la mentira. Su misión es mostrarla al público para crear una conciencia social que le permite cambiar su mentalidad de súbdito por una conciencia ciudadana preñada de Patria-Justicia-Libertad: Patria para quererte, Justicia para no excederme y Libertad “para no ser el juguete vil de las pasiones ni el esclavo servil de los tiranos”, por eso el periodismo no muere, porque cuando no está rompiendo cadenas, está desenterrando entuertos.

YO NO SÉ SI LOS DIPUTADOS QUE ARROJARON LA PRIMERA PIEDRA SABEN QUE ROMPIERON UN PARADIGMA BÍBLICO, PERO BUENO, ALLÁ ELLOS, LO CIERTO ES QUE DADA LA CONTROVERSIA MORAL, YO COMO MAGISTRADO, ME SENTIRÍA MOLESTO PORQUE ALGUIEN ENVIARA A MI DESPACHO UN ASUNTO DE CORREGIDURÍA.

Cuando reflexionamos sobre la campaña electoral de 2014, aparte de las impugnaciones semejantes a un golpe de Estado técnico en las diputaciones, vemos en el fondo una “promesa oculta” que afloró impactando en el electorado por su sed de venganza, y no lo digo yo, sino un político romano llamado Marco Tulio Cicerón: “Exceso de justicia, exceso de injusticia”, ya que al parecer los nuevos tribunos han salido como leones a devorar cristianos, porque lo que se ve en el espectro del concubinato político por la gobernabilidad es un justicialismo, o sea, la justicia social en manos de los agentes políticos y no de auditores internos de departamentos a quienes les corresponde censar la honestidad que se cuestiona.

¡NO TODO ESTÁ PERDIDO!, LA ASAMBLEA PUEDE EN 30, 60, 90 DÍAS CAMBIAR LA LEY Y PONER LOS FRENOS DEL TAN DESEADO CONTROL PREVIO.

La Palabra dice que por sus obras los conoceréis. ¿Qué sería de nuestros queridos padres de la patria si se les quitaran las placas alusivas a sus trabajos comunitarios? Nadie sabría qué hicieron con los tantos y tantos miles de dólares que pasaron por sus manos y eso no es justo, pero si lo que se pretende es borrar las obras de Ricardo Martinelli, es por el gusto porque no se puede ocultar el sol con las manos.

En cuanto al asunto de la señora contralora, ¡claro que no estoy de acuerdo con los sobrecostos! Pero el espectro periodístico nos dice que el diseño de las leyes que versan sobre el control previo y a posteriori de las contrataciones con la nación se enmarcan para la Contraloría en un programa diseñado para que cualquiera persona que fuese contralor y apegado a las leyes concluyera como la ley señala que tiene que concluir.

Todo parece indicar que una suma de intereses se frustraron en las trincheras opositoras de ese entonces por la impronta del gobierno de Ricardo Martinelli. Y como por la vía legal no pueden destruir el monstruo que crearon, tratarán de hacerlo por la vía moral. Yo no sé si los diputados que arrojaron la primera piedra saben que rompieron un paradigma bíblico, pero bueno, allá ellos, lo cierto es que dada la controversia moral, yo como magistrado, me sentiría molesto porque alguien enviara a mi despacho un asunto de corregiduría.

¡No todo está perdido!, la Asamblea puede en 30, 60, 90 días cambiar la ley y poner los frenos del tan deseado control previo.

Las cosas no pueden terminar simplemente con una expiación política y hacer en un futuro cercano todo lo que criticaron, porque la ley obliga favores a los gobiernos de turno. Si eso es así, créanme que las aguas del Jordán no alcanzarían para lavarle todos los pecados políticos a la Asamblea Nacional.

La intencionalidad de todo el fenómeno que nos ocupa es afectar de una u otra manera a Ricardo Martinelli, según lo que se desprende de nuestra radiografía periodística para detectar su spectrum.

¿Qué hizo para merecer el odio de sus adversarios?, ¿cobrar impuestos? ¡Se entendería!, pero aparte hay personas comunes sin ningún rango social ni méritos económicos que llaman todos los días y todas las noches a los programas radiales de opinión para ofenderlo e insultarlo gratuitamente; pienso que el estoicismo del señor Martinelli abruma. ¡Su nombre y su heredad deben de ser respetados! Y no se trata de defenderlo porque no lo necesita, sino que para quienes creemos en su proyecto político, nos interesa más su capacidad de lucha que su resistencia.

Edición Impresa

Viernes 7 de agosto de 2026