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El Estado fallido en el Canal de Panamá


En los últimos años, se ha despertado el interés de los comentaristas políticos por definir si los Estados tienen un real control de su población y territorio. Además si cumplen la misión por la que fueron creados. Entonces la finalidad del Estado es la realización de objetivos comunitarios, cuando estos faltan nace el cáncer que vulgarmente se les llama de muchas formas: corrupción, ineptitud... olvidando la misión de llevar el bien común a toda la población.

El Canal de Panamá es tan ineficiente en su visión productiva del régimen laboral, que al realizar su propia ampliación tuvo que crear concesiones a la empresa privada para estos trabajos. No cree en si mismo su Administrador. No piensa como tal y por este pequeño error ha permitido que los del Sindicato Único Nacional de la Construcción y Similares (SUNTRACS) le hayan hecho las huelgas que les venga en gana contra las empresas privadas comprometidas con la ampliación y a nadie se le ha ocurrido interpretar que la prohibición al Derecho a huelga se podía hacer extensiva a estos trabajos.

Lo dicho: La sangre que derramaron nuestros mártires fue para que la población laboral panameña llegara a la Zona del Canal, no para que la cúpula de la Administración se autoimpusiera prebendas. El propio Canal no tiene control de tener una finalidad del bien común de sus trabajadores, sino que a través del miedo ha creado a "trabajadores temporales" que perduran por años, algunos de los cuales han muerto por temor a declarar una enfermedad y que no les renueven el contrato. Esto no solo es un Estado fallido, sino antihistórico y es solo un ejemplo del colapso de un puesto de trabajo cada día menos ventajoso que es el estar en el Canal.

En los Estados fallidos, el gobierno deja de ser una expresión de la democracia y pierde áreas de su propio territorio.

En este caso es Panamá la que ha perdido el territorio y vende la idea que es dueña del Canal. Su administrador se cree gobernador, atraviesa por el síndrome de decir que controla y la verdad su jurisdicción cae en la definición politológica de un territorio en donde ha perdido la garantía de los servicios a sus trabajadores a quienes les rodea el temor de procesos internos que "los inician, los suspenden y los re-inician cuando les da la gana".

El Estado falló con su relación frente al sistema laboral canalero, se lo ha cedido en la ampliación a la empresa privada y lo peor: No sabe si comerse el pastel o permitir que la historia siga su curso y el Canal sea de los panameños.

Abogado y Profesor de Ciencias Políticas.