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El estrés es dañino

Por: Redacción 15/10/2016

Monseñor Emiliani,  no soporto este estrés.  Ya he escuchado lo que es eso y yo tengo todos los síntomas y temo que me venga un colapso.  Dirijo una pequeña empresa de muebles de mi familia y tengo también una distribuidora de artículos de aseo doméstico y participo en una asociación benéfica de la que soy el presidente. En la escuela de mi hijo me eligieron también presidente del club de padres de familia. No sé decir que no a nada. No es que yo sea la gran cosa, pero cuando me comprometo a algo lo cumplo.  Pero lo que me está debilitando emocionalmente y me hace sentirme mal es que almaceno un gran rencor a una tía mía que ha  querido quitarme parte de la herencia que me corresponde  de mi abuelo, ahora que también murió mi padre. Ella siempre ha estado en contra de mi papá y de nosotros y le ha inculcado a sus hijos, primos míos, un odio hacia nosotros. Yo tengo mi abogado y él me dice que desgraciadamente, han sabido encontrar un argumento legal que nos puede hacer daño. Sus hijos han fracasado en su vida personal.  Yo no quiero involucrar a mis hijos en esta pelea, pero ya ellos se han dado cuenta del drama familiar. También  le confieso que tengo un hijo por fuera y la que es su madre me llama a cada rato y me atormenta con amenazas y con llanto. Mi esposa me había perdonado y le digo que soy fiel hasta en los pensamientos, pero aquella señora me tiene harto con llamadas telefónicas y cartas. 
Estimado señor, claro que está sufriendo usted de estrés. Pero no todo estrés es malo. Cuando es una presión moderada emocional provocada por las tareas diarias, es normal experimentarla.     Cuando usted va a presentar un producto, hay cierta tensión que le da más lucidez para hacer el negocio. Cuando va a contestar las preguntas de un examen que es decisivo para graduarse, experimenta lo mismo. Ese estrés que es bueno debe ir acompañado de un control emocional, de la seguridad de que puede vencer el obstáculo, de manera tal que un jugador de golf, por ejemplo, debe combinar ese estrés bueno que lo ayuda a concentrarse.
Lo que se aconseja es tener un rato especial diario para orar, para meditar, incluso usando una técnica de respiración honda y rítmica, combinado con alguna buena distracción, como pintar, oír música, cultivar un jardín, salir a pasear al campo, hacer algún deporte, etc. La cuestión es saber combinar sus obligaciones con sanas distracciones. No veo mal que tenga usted tantas responsabilidades, siempre que tenga clara su jerarquía de valores y lleve una agenda donde pueda dedicarle tiempo a todo y a lo más importante, que es a Dios y a la familia. Consulte también con algún psicólogo profesional y ore  al  Señor, que con El usted superará cualquier cosa, porque con El usted es invencible.
Monseñor

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Miércoles 22 de julio de 2026