El Festival de San Sebastián
Querido Director,
Me imagino que como a casi todos los mortales, a Usted le gusta el cine. En los últimos 20 años las salas tradicionales de exhibición han perdido hasta el 80% de sus espectadores, a cambio, todo tipo de máquinas y aparatos permiten ver las películas cómodamente sentados en el sofá de la casa, en varias dimensiones, con sonido futurista y cada año se incorporan nuevos avances que han hecho que las películas rodada por John Ford, Henry Hathaway, Michael Curtiz ó Luchino Visconti sean unas bellas antiguallas.
Hace una semana se clausuró en la ciudad Española de San Sebastián el 58º Festival de Cine y cuyo premio mayor ha recaído en la película Neds del galés Peter Mullan. Todos los años y al igual que los tres grandes festivales que le superan (Cannes, Venecia y Berlín) se otorga un premio especial a un actor ó actriz por toda su carrera, aunque no la haya finalizado. Este año, el premio ha recaído en la llamada “novia de América” ó “la mujer más guapa del planeta” ó “la actriz más deseada de la historia del cine”, que no es otra que Julia Roberts. Fíjese hasta dónde puede llegar la manipulación informativa que afecta a la mente, que la periodista de TVE que cubría en directo la llegada de la Roberts al Hotel María Cristina dijo para varios millones de espectadores a las 20:47 hrs: “Estamos todos muy nerviosos esperando la llegada de la diva, de la diosa, que hoy y por unos minutos se va a mezclar con nosotros los mortales”. Le doy mi palabra que lo escuché, porque si no, Usted posiblemente no se lo creyese. En esta línea absurda, manipuladora y esterilizadora se están educando nuestros hijos, eso sin contarle que hace unos años vi a la Roberts en un aeropuerto tal como es y le puedo asegurar que sólo en Panamá y es un país pequeño, hay varias decenas de miles de mujeres más guapas, con mejor físico y en resumen, más resultonas.
El Festival, como todos los de su categoría, ha pasado por importantes altibajos, coincidiendo con el asalto a la dirección de un crítico de cine, marxista confeso y por lo tanto, sectario, llamado Diego Galán. Durante sus años de presidencia no solamente se primaba en la selección de películas a concurso a extrañas producciones procedentes de países desconocidos en la historia del cine, (Malí, Burkina Fasso, Kazastán), sino que se nos intentó hacer creer que las viejas y clásicas temáticas que han constituido el 90% de los guiones interesantes habían muerto. Así y siguiendo algunas veces los pasos desgraciados de Cannes, eran más interesantes 180 minutos describiendo la vida en familia de unos mongoles en una tienda de campaña y bebiendo leche de yak ó la historia de un niño iraní que encuentra una bomba enterrada del antiguo conflicto con Irak y no sabía qué hacer con ella, que las historias que el ciudadano occidental comprende, quiere ver y en algunos casos, por qué no decirlo, le hacen olvidar las duras horas de trabajo y ó le sugieren besar a su novia en una de las últimas filas del local, aprovechando un claroscuro.
Los norteamericanos, que tiene muchos defectos, pero también grandes virtudes, han decidido producir cada vez más películas referidas a la ficción infantil, basadas en cuentos inmortales (Julio Verne, Dickens…) y de esa manera, además de recaudar miles de millones de dólares, hacen felices a millones de niños y padres. También han vuelto de moda, las películas de raíz histórica (Grecia, Roma..) y de la siempre tan agradecidas basadas en las correrías y hazañas de piratas y corsarios que en su mayoría, a sueldo de la Corona Inglesa, asolaron el Caribe y España a lo largo de los siglos XVI y XVII. Cómo serán de interesantes, que yo, como español, me pongo a favor de los piratas cuando hunden un barco de la que sigue siendo mi patria.
