El fin de la inocencia: 9 de enero
Varios son los antecedentes que conllevaron a la tarde del 9 de enero de 1964, principalmente la búsqueda de justicia y de la afirmación de nuestra identidad nacional, vejada ya desde 1903, cuando nace el estado nacional panameño, pero a su vez mediatizado. El tratado Remón-Eisenhower (1955), pertenece a la etapa revisionista, en boga por los gobiernos de Panamá y Estados Unidos. Se llega a un acuerdo en cuanto al derecho de nuestro país de enarbolar la enseña patria dentro de la Zona del Canal.
Posteriormente con la Operación Soberanía (1958) que implico la “siembra de banderas” en territorio de la llamada “Zona”, específicamente en las áreas aledañas el Edificio de la Administración del Canal con la intención de reafirmar nuestro derecho a una coexistencia de manera igualitaria con respecto al Canal.
En 1959 vino la conmemoración de tan importante acto de reafirmación y civismo, de la Operación Soberanía, pero terminaron en enfrentamientos entre los policías “zonians” y los patriotas panameños.
En 1960 el entonces presidente de Estados Unidos acepta la cuestión central de los incidentes de los años anteriores y que será la fuente inmediata de lo que vendría en 1964: Enarbolar el pabellón nacional en la Zona del Canal. Para ello se estableció que se izaría en el Triángulo Shaler, lo que hoy es, lastimosamente un vulgar estacionamiento de vehículos de nuestros honorables diputados. Se erguía antes un monumento a Ascanio Arosemena, luego de los incidentes, claro está. Y era un Parque muy importante y concurrido aun en los 90.
Posteriormente, John F. Kennedy reconoce el derecho de Panamá y establece que las banderas panameña y estadounidense ondeen en conjunto en los sitios públicos de la Zona del Canal, esto incluía las escuelas oficiales de ese sector.
En la tarde del 9 de enero de 1964, un grupo de jóvenes Institutores reconoce que tal acuerdo suscitado entre los dos jefes de gobierno , era ignorado por las autoridades zoneítas y se dirigen a la escuela de Balboa para exigir el cumplimiento del mandato acordado por el propio representante político del pueblo estadounidense, inclusive los zonians, es decir el presidente Kennedy, y ello respecto a las banderas.
Se permite a un pequeño grupo de estudiantes panameños, acceder a la escuela de Balboa en donde nuestro himno entonado con valor y dignidad patriótica aunque fue acompañado des abucheos e insultos de los estudiantes y padres “zonians”, y en donde un sargento de la policía estadounidense, un tal Carlton Bell, rasga la bandera panameña y una estudiante institutora, para evitar que se le vejara más, puso su cuerpo y recibió golpes por ello… que valor cívico… que dudo que ni uno solo de nuestros honorables haya conocido, ni conocerá jamás!
Con la bandera hecha girones, y los jóvenes golpeados, más no humillados, salieron a la 4 de julio en el momento que coincidió con la hora de salida de los trabajadores y el paseo de otras personas, de tal manera que los ciudadanos y estudiantes panameños, patriotas todos, salieron al paso, y se enfrentaron sin armas a la policía y luego al ejercito de Estados Unidos.
En momentos tan duros y angustiosos, el equipo de la cancillería (conformado principalmente por el canciller Galileo Solís, el asesor Eloy Benedetti, las secretarias: Laura Kaled y Tota de Méndez) recomendó al presidente actuar de manera inmediata, y de esa manera insólita por cierto, nuestro presidente, acción nunca antes asumida por ningún pueblo de la tierra en la historia luego de 1945, Roberto F. Chiari, rompió relaciones diplomáticas con Estados Unidos.
El saldo de este ataque a nuestra soberanía y derechos dejo más de veinte muertos y más de trescientas personas heridas. Pero significó el fin de la inocencia para Panamá, porque se pasó de la etapa revisionista de los tratados Arias- Roosevelt; Remón –Eisenhower a la declaración Moreno-Bunker de 1964 que establecía estar de acuerdo en “eliminar las causas del conflicto”, abrogación del tratado Hay- Bunau Varilla.
Por esa razón tan trascendental es que seguirán resplandeciendo con fervor patriótico nuestros humildes compatriotas y jóvenes estudiantes que aquella tarde de un 9 de enero de 1964 se inmolaron por nosotros y de la cual los “gobiernos revolucionarios” jamás contempló, que ni a ellos ni a sus familias se le reconociera luego de 1999, en que sea una casita en la ex Zona del Canal. Pero ellos si se acomodaron. ¡Loor a los verdaderos mártires de nuestra patria!
Docente en Historia.