El fin de TOCOMA
Aunque se intente matizar, está muy claro que la derrota de Mitchell Doens, junto con su movimiento TOCOMA, representa uno de los golpes más contundentes a la vieja guardia del Partido Revolucionario Democrático (PRD).
Juan Carlos Navarro libraba una batalla con esta facción en la que aparecen expresidentes como Ernesto Pérez Balladares y Martín Torrijos, y varios de sus exministros. Entre sus integrantes también estaban exdiputados que perdieron en las últimas elecciones sus curules.
Además, Balbina Herrera, considerada una de las principales gestoras de TOCOMA, decidió tomar distancia de ese grupo a tan solo semanas antes del Congreso Nacional.
Con la derrota de TOCOMA, también quedan sepultadas muchas de sus estrategias y pactos políticos. La cuestionada cercanía de este movimiento con Juan Carlos Varela, presidente del panameñismo, afectó definitivamente su imagen dentro del PRD.
Los perredistas de principios no podían aceptar alguna clase de alianza con sus enemigos históricos. Al igual, queda en suspenso la participación del PRD en el Frente por la Democracia que conformó Doens junto a Varela.
Los integrantes de TOCOMA se quedaron sin poder político, y ahora solo podrán opinar como cualquier miembro del PRD.
Algunos como Balladares se han ofrecido desde ahora como consejeros, pero los fuertes roces que ha tenido en el pasado con Navarro alejan esa posibilidad.
La gran realidad es que el PRD quedará dividido entre los seguidores de Navarro, ahora con poder, y la facción de Doens, que no tendrá ninguna injerencia en las decisiones de este colectivo.
Para muchos, es ahora cuando empieza el juego de las alianzas.
