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El fin del idealismo político


Alejandro A. Tagliavini (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Creer que quién ejerce un poder -o “autoridad”- coactivo, pueda ser incorrupto es extremadamente idealista e ingenuo, ya que los hechos lo desmienten contundentemente y la ciencia también. Irónicamente, muchos países sobreviven gracias a la corrupción, en Argentina, la desocupación sería monstruosa sino fuera por el mercado laboral informal (negro), ilegal, que absorbe casi 40% de la fuerza laboral.

Que la izquierda levante la bandera de la anticorrupción es demagógico –falso, mentiroso-, porque sobre vive gracias a los votos de quienes temen perder las dádivas del Estado, como es el caso del chavismo y sus “planes sociales”. Pero que la derecha lo sea también es ingenuo y así lo está demostrando el escándalo que salpica al gobernante Partido Popular (PP) español.

Pero no solo es España, sino todo el globo, porque es inherente al sistema de “autoridad” coactiva. Un editorialista de un destacado periódico estadounidense me aseguraba que, si en EE.UU. no se publican más casos de corrupción es, precisamente, porque los políticos mantienen una durísima legislación contra la calumnia que hace difícil una denuncia pública.

Entre los últimos casos publicados en EE.UU., destacan el senador Robert Menendez y las prostitutas dominicanas, que comenzó como una trama sexual. Vern Buchanan, encargado de recaudar dinero para los congresistas republicanos, encontró un modo de financiarse con dinero negro. Jesse Jackson jr., descendiente de una familia famosa en la lucha por los derechos civiles, es sospechoso de querer comprar un escaño de senador.

Decíamos que esto es sistémico. El exsenador del PP, Carlos Mantilla, aseguró que "es una hipocresía pensar que los partidos no tienen financiación ilegal… es sabido de todo el mundo" que se financian con dinero negro. El diputado socialista Alberto Garzón ve a la corrupción como algo intrínseco y a los bancos como un [B]lobby [/B]enquistado en el sistema.

Pero EE.UU. está 19 en la lista (2012) de Transparencia Internacional (TI), España 30, Grecia (el peor país europeo) 96, Argentina 102, Nicaragua 130 y Venezuela 165. No por casualidad es inversa a la lista de Libertad Económica, de The Heritage Foundation, es decir, cuanto más libre es un país (menos coaccionado), menos corrupto. Es que lo que corrompe es la violencia, ya lo decía Aristóteles, porque se ejerce para desviar (corromper) lo que se daría espontánea y naturalmente.

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Viernes 14 de agosto de 2026