El fin del patrón dólar
Los más optimistas dicen que pasarán décadas; los más pesimistas, pocos años. En cualquier caso dos cosas son seguras, que el dólar como moneda patrón global “tiene los días contados” porque es la ley de la vida que todo lo que crece muere, y que los políticos están yendo con prisa por “el camino correcto” para destruirlo. La libra esterlina ocupó su lugar durante 200 años hasta que la Segunda Guerra Mundial selló su muerte: los costos y la destrucción, además del triunfo ideológico de la izquierda, ergo, el aumento del gasto estatal que trajo destruyeron a la economía inglesa y la libra.
Sucedió que, debido a que comenzó el año fiscal y el presupuesto no fue aprobado por el Congreso, el gobierno se quedó sin fondos y se “cerró” lo que, en rigor, ya sucedió 17 veces en la historia, solo que ahora la crisis económica es mucho más seria. Llama la atención que Obama, aunque se suspenderá el pago a los civiles en Defensa, aseguró por ley los fondos para las fuerzas armadas y subrayó que las tropas en todos los países se quedarán, con acuerdo entre demócratas y republicanos, ya que nadie quiere ser culpado de que los militares (1 millón 400 mil en servicio) no reciban su paga.
El gasto militar de EE.UU. llega casi al 20% del gasto del Gobierno Federal, cuya deuda crece a razón de US$ 200 millones por hora y que, incluidos organismos y empresas descentralizadas, supera los US$ 20 millones de millones. EE.UU. debe más que cualquier país en la historia, más que toda la Unión Europea junta. Al considerar una tasa en torno al 4% anual, debería pagar en intereses casi un millón de millones por año. Su gran “ventaja” es que puede imprimir dólares para pagar su deuda, y es lo que ha venido haciendo la Reserva Federal (Fed) a un ritmo de US$ 85 millones mensuales. La gran pregunta es ¿qué sucederá cuando se termine esta ventaja?
La trampa es que hoy no puede dejar de imprimir porque no tiene con qué pagar la deuda, a menos que reduzca drásticamente los gastos, empezando por el militar (casi US$ 2 millones de millones anuales) o venda, privatice propiedades masivamente, pero es muy improbable, vista la situación política, que algo de esto ocurra, con lo cual la caída del patrón dólar parece inevitable en un plazo no muy lejano, de hecho, hay movimientos lentos de países como China que, irónicamente, no desean acelerar demasiado los plazos porque tienen fuertes posiciones en divisas de EE.UU. y una devaluación del dólar (que ya cayó 10% desde junio 2010, gracias a la aceleradísima tasa de emisión de la Fed) conllevaría grandes pérdidas.