El fin y los medios
Durante la reciente visita a Panamá del ex presidente colombiano Alvaro Uribe, cada vez que alguien preguntaba sobre los pinchazos telefónicos a periodistas y políticos de oposición ocurridos bajo su administración, la respuesta se limitaba a señalar que con su actuación al frente del gobierno, se había podido contraatacar con éxito el avance de la guerrilla y el narcotráfico.
Con esto, el ex mandatario se acogía a la tradicional posición de justificar la violación de derechos humanos a algunos ciudadanos, en la búsqueda de un noble objetivo nacional. Así lo han hecho a lo largo de la historia gobernantes de dictaduras y democracias influidos por el axioma de que “el fin justifica los medios”.
Este dilema ético que cuantifica el mal y el bien, decidiendo escoger una combinación conveniente, sigue siendo fuente de debate. Ejemplos de esto han sido las justificaciones a las matanzas de Stalin para alcanzar el paraíso comunista; las persecuciones durante las dictaduras de Franco y de Pinochet, para evitar el avance de la dictadura del proletariado; o los crímenes de la Santa Inquisición para combatir la herejía. Al final, será la historia la que juzgue lo equivocado de esta política en la búsqueda de un mundo mejor.
