El final de las distracciones
Son operaciones comunicacionales increíblemente básicas. Cortinas de humo, distracciones, velos, dobles agendas, etc. Todo vale cuando un gobierno con poca imaginación y casi nula ejecución presupuestaria se siente acorralado dentro de su laberinto político. Y es que el Gobierno actual va para tres años y el discurso no cambia absolutamente nada: todo es culpa del Gobierno pasado y pronto se estarán viendo los resultados de las acciones. Lo peor es que han ido evacuando la agenda de proyectos y no se nota la diferencia. Y es que no se entiende que si no es innovador y para colmo solo se trata de proyectos muy parecidos a los de gobiernos anteriores, pues su efecto será nulo.
Regalar casas, la nueva buena nueva. Alguien, con muy poca imaginación y mucha potencia verbal, ha convencido a nuestras autoridades que el panameño es increíblemente agradecido con quienes, sin tocar un centavo de su peculio, proceden a regalar casas a diestra y siniestra a quienes estén dispuestos a demostrar su adhesión a las huestes gubernamentales.
Pero es que la desesperación se nota y da tristeza. Porque no basta con una acción populista y asistencialista. Además, está claro que quienes reciben estos bienes actúan de forma impredecible a la hora de demostrar sus preferencias electorales.
A mi parecer, ya el Gobierno ha perdido suficiente capital político, como para entender que el rumbo actual es el equivocado. No se entiende de otra forma.
Así las cosas, veremos cómo después de carnavales se comienza adelantar la jornada electoral. Se intensificará la búsqueda de candidatos y las autopostulaciones.
Podríamos estar ante un escenario donde, de golpe, podríamos contar con más de dos docenas de precandidatos presidenciales, miles y miles de candidatos a diputados, y así sucesivamente.
No es saludable para una democracia como la nuestra, cuyas instituciones ya no es que son débiles, directamente casi no existe. La verdad es que rayamos la peligrosa línea del desdén democrático.
Y esto lo que significa es que posiblemente no tendremos la posibilidad de escoger a los mejores candidatos, sino a quienes con una gran chequera o abultados presupuestos, pueda instalar su solicitud de voto con mayor éxito a través del clientelismo y las prebendas.
No es posible que una vez más nos equivoquemos y terminamos eligiendo al menos malo, o al malo que me cae bien.
Este Gobierno es el mejor ejemplo del error y lo desastroso que significa tomar decisiones electorales como la que acometimos aquel mayo de 2014.
Las cortinas de humo a las que hemos sido invitados, "shows" mediáticos que cuentan con la complicidad de medios de comunicación para-gubernamentales y periodistas militantes que están dispuestos a poner su propia credibilidad en duda, con tal de quedar bien con los que ejercen el poder político, le hacen un gran daño al país al tratar de vender una realidad inexistente, buscando la forma que los panameños creamos que todo está perfectamente bien.
Pero la verdad sea dicha, somos los panameños los que estamos en la capacidad de cambiar esta realidad ficticia, una posverdad que involucra a nuestro sistema judicial a través de casos que solo llegan a la fase de indagatoria y prisión preventiva, confundiendo la venganza con justicia y la lucha contra la corrupción, con un "show" mediático inútil y que tarde o temprano va a dejar de funcionar.
Ingeniero de Sistemas. Estratega-Consultor Político.