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¿El final está cerca? (Adiós a la Alianza)


La política, más allá de las palabras, se construye con gestos. Guiños. Y si se le presta atención a las últimas acciones del presidente Ricardo Martinelli y del vicepresidente Juan Carlos Varela, todo hace presumir que nunca estuvieron tan lejos uno del otro.

Un abismo, hoy, separa a los dos socios principales de la Alianza que componen Cambio Democrático y el partido Panameñista.

Las señales sobran: el día que el Ejecutivo cumplía dos años en el poder, en la entrevista principal que concedió a TVN, el presidente eligió rodearse de los ministros de Economía, Alberto Vallarino (panameñismo), y de Seguridad, José Raúl Mulino, en vez de sentarse frente a las cámaras con su vicepresidente.

Un día después, el viernes pasado, los gestos se hicieron más evidentes: en la Asamblea Nacional el panameñismo, siguiendo órdenes de la cúpula del partido, protestó con su ausencia tras la elección de Héctor Aparicio como presidente de ese órgano del Estado.

Pasados los actos protocolares y las palabras de Martinelli, los dos socios se fueron cada uno por su lado: Varela acompañó a los suyos a una cena en un restaurante de San Francisco, mientras que Martinelli acompañó a la bancada de CD a una celebración en Amador.

El sábado pasado, durante un juego de fútbol entre el Gobierno y un grupo de  periodistas (¿la nueva “diplomacia” del fútbol?), volvieron a aparecer distantes. Varela se acercó muy poco a Martinelli, a pesar de estar separado por pocos metros dentro del marco.

La herida que generó la disputa en la Asamblea Nacional no parece cerrar.

Ayer, el viceministro de Economía, Frank De Lima, anunció un encuentro entre los dos partidos esta semana.

Al mismo tiempo, varias figuras del panameñismo seguían criticando al presidente  Ricardo Martinelli por la red social Twitter.

¿El futuro? Incierto. ¿La situación del país? Igual de incierta.