default

El fracaso gubernamental

Por: Redacción 26/10/2016

El actual gobierno se encuentra en situación crítica. Basta recordar que, de acuerdo con la última encuesta de opinión pública, el 58% de los encuestados consideran que la gestión del presidente Juan Carlos Varela Rodríguez es mala o muy mala. El índice de gestión de su gobierno resulta aún más bajo, mostrando una disconformidad del 61%, mientras que el índice de aprobación de la gestión de su equipo ministerial es de apenas un 27%. Tras de esto existen problemas concretos.

Es claro, por ejemplo, que el sistema de salud ha colapsado, que la educación pública se sigue deteriorando, mientras que el servicio de agua potable resulta cada vez menos adecuado, tanto en términos de cobertura como de eficiencia. Así mismo es evidente que en el ámbito de la seguridad y soberanía alimentaria la realidad apunta hacia el creciente costo de la canasta básica alimenticia, así como hacia el deterioro de la situación de los productores nacionales. Por su parte, la seguridad ciudadana se hace cada vez más precaria, mientras que la infraestructura física, económica y social sigue una trayectoria de franco deterioro. A todo esto se suma una progresiva desaceleración de la economía nacional, con sus secuelas negativas sobre los niveles y la calidad del empleo. Nos encontramos, entonces, frente a un gobierno que ha puesto al país en una trayectoria que apunta hacia una situación de Estado fallido.

Si nos preguntamos sobre las causas de los problemas antes mencionados, aparecen dos importantes causas. La primera se relaciona con el abismo que existe entre las promesas de gobierno y su accionar real. Con fines electoreros las promesas se enfocaron en el eslogan "El pueblo primero", mientras que el accionar efectivo del actual gobierno se ha enfocado en apoyar las ganancias y la acumulación de capital de la fracción de los sectores dominantes que el mismo representa, utilizando para este fin los tradicionales métodos de corrupción. No es extraño, entonces, que el 81% de la población considera a la actual administración como no transparente.

La segunda se refiere a la falta de capacidad del actual equipo de gobierno para realizar una gestión medianamente eficaz y eficiente. En el plano de lo que Carlos Matus llama la esfera técnica política, en la cual se trazan las grandes estrategias gubernamentales y se orientan y amplían los recursos para su cumplimiento, la actual administración muestra desconocimiento de la realidad, carencia de creatividad y un alto grado de improvisación. A esto se debe sumar, que en el plano gerencial, en el cual se debería cumplir con los lineamientos estratégicos y aplicar eficientemente los recursos asignados, se puede observar un notable nivel de desorden, una administración básicamente reactiva, así como un elevado nivel de tortuguismo y despilfarro.

El rechazo de la población en relación con los resultados del Gobierno no es, entonces, el resultado de una simple percepción. No es más que la secuela de los crecientes problemas que tiene que enfrentar la población, los que evidencian la notable incapacidad del gobierno para resolver sus problemas básicos.

Economista

Edición Impresa

Miércoles 22 de julio de 2026