El gran desafío
El nuevo sistema de transporte público debe tener como principal actor a los usuarios, y en todas las estrategias o proyectos que se propongan para este sector deben considerar a las personas.
La transformación del transporte público ha sido importante, pero sobre la marcha es necesario realizar algunas correcciones que ayudarán a garantizar un mejor servicio. Cuando entre en operación el Metro de Panamá es indispensable que el metrobús y las rutas internas funcionen a la perfección.
No se puede ignorar que los cambios han sido drásticos, y mientras entraban en funcionamiento las unidades del metrobús, también se construyeron obras de gran impacto social.
Los tranques se triplicaron y las condiciones de movilización se volvieron extremas. Es por eso que sería injusto calificar negativamente los primeros meses del nuevo sistema, porque además de la implementación del mismo, también ha tenido que lidiar con otros problemas de la ciudad.
La frecuencia de los viajes ha sido un dolor de cabeza, pero una vez las principales calles y avenidas estén despejadas, los mismos fluirán con más eficiencia y en los tiempos correctos.
Moverse en una ciudad en la que se desarrollan varios macroproyectos es toda una aventura, encima hay que sumarle los problemas laborales que ha tenido la empresa concesionaria.
Los operadores han paralizado el servicio pidiendo mejores condiciones, mientras algunas rutas no terminan de ser reemplazadas.
Las paradas para los usuarios sufrieron retrasos, pero ya comenzaron a instalarse en zonas de alto tráfico de pasajeros.
Cuando todos los sistemas de transporte operen a su capacidad, la situación será diferente.