El gran problema de los tranques
Todos los panameños, sin excepción, hablan de los tranques en las calles: aquellos que vamos en autos, los que viajan en buses o taxis, conductores de camiones. En fin, es el tema del día porque perjudica a todos en el tiempo, en la paciencia y en la incomodidad. No es posible que una persona tenga que salir a las 4 de la madrugada para llegar a tiempo a su trabajo, aunque hay que reconocer que el servicio deficiente de los metrobuses también influye en esa demora. Pero existen otros factores importantes y que algunos podrían ser obviados fácilmente, con buena voluntad y organización.
Los semáforos inteligentes, que más bien son brutos, causan detención de los carros porque no están sincronizados para dar paso expedito al tránsito y que se despeje la calle. Con respeto debo decir que las autoridades debieran salir manejando en las calles para que se den cuenta de que tengo razón en lo que digo. Con poca tecnología y con el trabajo de la compañía que cobró millones de dólares desde el gobierno pasado y que no le proporcionó ninguna sincronización para despejar las calles. Háganlo ahora.
El juega vivo de los panameños que no quieren hacer filas, sino encontrar más adelante dónde introducirse por encima de los que sí las hacemos. Existen varios lugares en donde con la sola presencia de un policía de tránsito se solucionaría el problema. Pero los policías brillan por su ausencia en las calles. Un día, en una reunión, le pregunté a un subcomisionado por qué no salían los policías, y tuvo el descaro de responder que las calles estaban llenas de los mismos, con un descaro. Esos individuos deben estar en los semáforos permanentemente, no un día.
Sáquenlos de las oficinas refrigeradas para que trabajen como lo hacían en tiempos de la dictadura (lo reconozco). Pero el primer Ministro de Gobierno de la democracia decidió que esos pobres hombres debieran trabajar 8 horas y, desde las 6 de la mañana, secarse el sudor y buscar la sombra. No hablemos de las violaciones de tránsito que cometen los panameños por la ausencia de la autoridad. Hace unos días, vi un auto con placa de 2010 y otro de 2011, cuando ya estamos en 2013.
Si hubiera policías en las calles, tendrían multa y los que sí estamos al día con la placa, estaríamos satisfechos del orden y cumplimiento de las leyes. Hay ver el tiempo que demora un accidente en las calles y en los corredores en ser atendidos por la Policía, mientras el tranque es descomunal. Y ni hablar de los irresponsables que creen que por trancar las bocacalles llegarán antes. Hace poco hubo un accidente porque un auto se pasó una luz roja y embistió a un motociclista que, dicho sea de paso, los llamo “los suicidas”, porque hacen todo lo que está a su alcance por ser atropellados. ¿Y la Policía? ¿Qué me cuentan de los autos estacionados donde hay línea amarilla o donde hay una E con prohibido y que dice que serán removidos con grúa. ¿Y la Policía? Como ven, todo lo que he escrito y he dejado de hacer por falta de espacio, podría subsanarse con voluntad y un trabajo perfecto.
Tenemos todos una responsabilidad: las autoridades, conductores, los buseros y camioneros que viajan a altas velocidades produciendo toda clase de accidentes y luego de ocasionar muertes o dejar personas con discapacidad por los mismos, lloran al principio, pero luego los absuelven. Ni siquiera van a los juicios y los jueces no hacen nada. Lo digo por experiencia propia, ya que mi compañía de seguro debió arreglarme el auto porque el conductor del bus ni apareció. Señores, aprendamos de lo ajeno para no tener problemas propios. Seamos serios. Pero falta la educación vial a la que me he referido siempre. Pero a nadie le importa porque culpamos a los demás de lo que no sabemos hacer y no hemos aprendido porque nadie nos lo ha enseñado. La velocidad mata y ganar tiempo no gana nada. Aprendamos.
Médica.