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El grito cultural


Esta semana se rompió una nueva marca. Así como a diario sucede en el deporte o las finanzas, también el mundo del arte sucumbe a los récords. Pero resultan tan esporádicos, que provocan un verdadero revuelo internacional.

Que un lienzo de 1895 donde se aprecia a un hombre deformado producto de, al parecer, un gutural grito, parado en un muelle, donde de fondo se aprecia a gente paseando como si nada y barcos en colores vivos sea una de las imágenes más reproducidas de la cultura moderna –según entendidos, solo detrás de la Mona Lisa de Da Vinci–, haya sido subastado por la casa Sotheby’s de Nueva York en nada menos que 120 millones de dólares, de alguna forma, da muestra del valor que hoy está cobrando la cultura. Incluso como mercado.

Más allá que sea la primera vez en la historia del arte que un cuadro supera la barrera de los 100 millones de verdes al bajarse el martillo, la lección que deja “El grito” del pintor noruego Edvard Munch es que hay apetito, interés y dinero por las artes.

Esta anécdota, de alguna forma y como excusa, sirve para reforzar la importancia de la decisión del pleno de la Asamblea Nacional de aprobar el proyecto 416 general de Cultura que propone la creación del Ministerio de Cultura en Panamá. Es decir, se eleva el estatus que tenía el Instituto Nacional de Cultura (INAC). Lo inaudito: el documento fue aprobado de forma unánime, uniendo –existen milagros– a gobierno con oposición. Esto crea incentivos tributarios para fomentar la donación e inversión en cultura a través del Certificado de Fomento Cultural (supone un reembolso de 35% del gasto en cultura realizado). Con eso, el beneficiario podrá pagar impuestos nacionales y municipales, tasas de contribuciones especiales.

Un primer paso positivo para que por fin se pueda crear riqueza a través de la, muchas veces, descuidada cultura. Todo un grito de la sociedad panameña que al fin tuvo eco.