El hambre no se combate, se le deja de crear
Francia, EE.
UU. y México -que actualmente preside el G-20- en los próximos días podrían decidir convocar a una reunión de emergencia del Foro de Respuesta Rápida, creado en 2011 para discutir sobre condiciones anormales en el mercado internacional de los alimentos, para enfrentar el actual creciente aumento de los precios de los granos, provocado por una de las peores sequías de los últimos 50 años en EE.UU. y por las malas cosechas en Rusia. Buscan evitar la crisis de 2008, cuando se desencadenaron disturbios en varios países pobres.
El valor del maíz en la Bolsa de Chicago llegó a máximos sin precedentes. La FAO advirtió que su índice de alimentos trepó 6% en julio -a niveles superiores que en 2008- y advirtió contra el tipo de vedas, aranceles y compras compulsivas que empeoraron el alza de precios hace cuatro años.
Irónicamente, según reconoció hace ya meses el relator especial de la ONU para el derecho a la alimentación, en el mundo hay comida para alimentar a los más de mil millones de hambrientos. Relator que repitió las palabras de un antecesor en el cargo, Jean Ziegler, quien dijo realísticamente que "cuando un niño muere de hambre… han sido asesinados", remarcando la responsabilidad de los Gobiernos.
Ahora, esta responsabilidad es por falta de regulación coactiva (basado en el monopolio de la violencia estatal) o, por el contrario, es porque existe demasiada intervención. ¿Puede la violencia solucionar un problema, o lo agrava? El relator da una pista, "los Objetivos del Milenio (un pomposo y demagógico plan multiestatal) son un auténtico fiasco", aseguró.
El crecimiento (2.5% anual) de la producción alimentaria mundial ha sido mayor que el de la población (1.2% anual) y su demanda, aun cuando la clase media hoy alcanza una tasa de crecimiento de cerca del 30% en India y 70% en China, provocando un aumento en la demanda de recursos de parte del campo.
Mientras la población mundial ronda los 7,000 millones, según la FAO la producción global de cereales supera los 2,300 millones de toneladas, con lo que hay casi un kilo por persona por día solo de cereales a lo que hay que agregarle la carne, leche y otros alimentos.
¿Cómo se explica el hambre? Por caso, aunque Argentina produce para unas 400 millones de personas existen desnutridos entre sus 45 millones de habitantes. Los problemas logísticos son pocos, las poblaciones suelen estar cerca de los productores y con relativamente fácil acceso.
El hambre no es natural, ya que la naturaleza produce suficiente, es el producto de la destrucción que provoca el Estado, la violencia, con sus regulaciones.
Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland.
