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El heraldo de una nueva revelación


José Morales (opinion@epasa.com) / Miembro de la comunidad Bahá’í.

El 20 de octubre de 1819 en Shiráz, ciudad ubicada en el golfo pérsico (Irán), nació un personaje a quien la historia reconocerá como “El Heraldo de una Nueva Revelación”. Su nombre, Siyyid Ali, descendiente directo del Profeta Muhammad, más tarde adoptó el título de EL BAB (título árabe que significa La Puerta).

Fue en la noche del 23 de mayo de 1844, cuando EL Báb declaró su misión anunciando que Él era el Mihdí (Guiado por Dios) esperado por los Sunnis; el Qaim (El que se levantará por la Causa de Dios) esperado por los Shiis; el profeta Elias anunciado en el Antiguo Testamento y para los cristianos, quien anunciará la segunda venida de Jesucristo.

El Báb tuvo una doble misión la cual cumplió a cabalidad: Dar a conocer Su propia Revelación Divina y anunciar a la humanidad la próxima venida del Señor de Las Huestes, el retorno del Iman Husayn, el retorno de Jesucristo, el Quinto Buda, el Shah Bahrám, el Espíritu de Dios, la inmaculada manifestación de Krishna.

Las enseñanzas de El Báb hacen hincapié en el concepto de que todas las religiones reveladas han emanado de la misma fuente, Dios y constituyen la guía infalible para la humanidad de la época en que aparecían. Este concepto se conoce como «revelación progresiva».

Algunos de los principios revelados por El Báb, incluyen igualdad de derechos para hombres y mujeres y condena los prejuicios de cualquier clase. Indicó que los días en que la vana adoración era considerada suficiente han llegado a su fin; ha llegado la hora cuando nada sino el motivo más puro apoyado por acciones de inmaculada pureza puede ascender al trono del Altísimo. Predijo el establecimiento de un Nuevo Orden Mundial el cual unirá en una sola familia a todas las razas, religiones, naciones y clases sociales, culminando en la Edad de Oro para toda la humanidad.

“El poder transformador de su elocuencia, la influencia vivificadora de sus cualidades, la calidad purificadora de sus escritos inspirados, su extraordinaria sabiduría y sus conocimientos, su habilidad de encender una nueva vida espiritual en las almas, pronto le ganaron miles de adeptos. Su fama meteórica, sus enseñanzas y su anuncio electrizante sobre la pronta aparición del Prometido de Dios, se difundieron velozmente por todo Irán. Hombres de gran mérito, eminentes doctores y aun oficiales del gobierno abrazaron rápidamente la Causa del Bab convencidos de que su mensaje era de origen divino. Sus enseñanzas las podemos encontrar en su libro Sagrado denominado El Bayán.

Las nuevas enseñanzas despertaron la oposición del clero. El Bab fue perseguido, encarcelado y martirizado en la plaza pública de Tabríz (al norte de Irán) el 9 de julio de 1850. Su tumba se encuentra en la ladera del Monte Carmelo en la ciudad de Haifa, Israe”l. Tomado de los escritos bahá’ís

En abril de 1863, Bahá’u´lláh uno de sus destacados discípulos anunció públicamente que El era el Prometido anunciado por el Bab, que venía a cumplir todas las profecías anunciadas en las Sagradas Escrituras. Hoy en día sus seguidores, los miembros de la comunidad internacional Bahá’i están difundiendo sus enseñanzas a fin de que se establezca la unidad de toda la humanidad y la Paz Mundial tan anhelada por todos.

Miembro de la comunidad Bahá’í.

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Martes 18 de agosto de 2026