El hogar y la escuela: educando en valores
Todos somos conscientes del aumento de la violencia en Panamá; es uno de los principales temas de discusión. Y aunque sintamos impotencia para enfrentar esta situación, no debemos quedarnos con los brazos cruzados... tenemos que redoblar nuestros esfuerzos en los hogares y en las escuelas para ayudar a los niños, niñas, y jóvenes para que se formen con normas elevadas de comportamiento, que les permitan vivir sanamente y así contribuir en el engrandecimiento de la sociedad.
Al conmemorarse este 18 de noviembre el “Día Nacional de los Valores Éticos y Morales”, deseo compartir algunas sugerencias que al ponerlas en práctica con nuestros hijos y estudiantes estaremos fortaleciendo positivamente sus caracteres y a su vez los estaremos protegiendo de caer en situaciones de violencia.
Padres y madres:
1-Estimulemos la espiritualidad de nuestros hijos. La fe y los principios que nos ofrece creer en Dios constituye el más poderoso antídoto contra la violencia. No olvidemos que el valor más importante de todos es el amor, y ¡Dios es amor! Con amor y por amor podemos poner en práctica todos los otros valores.
2-Procuremos satisfacer las necesidades básicas de nuestros hijos e hijas, tanto las materiales como afectivas o emocionales.
3-Enseñemos con el ejemplo.
4-Repitámosles una y otra vez que ellos deben tratar a los demás como le gustarían que los trataran. “No hacerle al otro lo que no me gustaría que me hicieran a mi”.
Maestros y profesores:
1-Recordemos que uno de los objetivos de la educación es la formación integral... no sólo el desarrollo de sus capacidades intelectuales a través de información.
2-Aprovechemos toda oportunidad para reforzar en los estudiantes lo bueno y positivo que tienen. Motivemos la actitud al logro reconociendo constantemente su esfuerzo.
3-Cada área del conocimiento puede ser reforzada con valores. Por medio de dinámicas y actividades en donde ellos logren “asimilar” las enseñanzas de tal manera que lo apliquen en su vida diaria.
4-Establezcamos una relación de comunicación abierta con los padres. La tarea de guiar a los niños y jóvenes debe ser una responsabilidad compartida por todos los que se relacionan con los estudiantes.
Ojalá esta fecha tan especial nos ayude a reflexionar en tan importante tema para el bienestar de todos y todas.
