El hombre sin twitter

Por: Redacción 18/09/2017

Para comprobarlo, me fijé. Y es que, hasta donde yo pude ver, Julio César Caicedo no tiene cuenta de twitter. Como hoy en día los linchamientos son por redes y mediáticos, el autor del libro "Como deponer en el monte" o algo así, probablemente salió ileso y poco se turbará sin duda de que su nombre haya circulado miles de veces por banda ancha o por banda estrecha o por banda de una escuela, para su propio reconocimiento como autor.

Su pensamiento solo se toma y va directo al buche, como vino de palma, o solo se deja, por el golpe fuerte del fermento. Tan directo como es, no da pie a ningún análisis. Es por excelencia el hombre de campo, que bebía en totuma vieja sin asquearse, pienso yo. Y, aunque debo decirlo, no comparto su crudeza franca, pienso que su único pecado es ser un literato que ha nacido de ese vientre de nuestra idiosincrasia, que sabrá solo excusar aquel que la conoce.

MORIR DE MUERTE EN UNA PATRIA

¿De qué otra cosa puede uno morir sino de muerte?; tal cosa nos enseña la Sagrada Biblia. Por eso, no hay que preguntarse nunca la razón por la que –si el destino así lo quiso- muere uno donde nace; sino que hay que preguntar más bien, y todo el tiempo, por qué se vive donde se ha nacido. Si nada nos inspira a mejorar el suelo que será algún día el reposo santo de nuestras cenizas, y que hoy llamamos patria, entonces no sabremos nunca por qué nacimos donde hemos nacido, pero en vida sí sabremos por qué morimos donde nunca hemos vivido. Porque entonces no será la patria muy distinta entre los que solo habitan con su cédula y los que solo mueren con su tumba.

Abogado

Edición Impresa

Martes 14 de julio de 2026