El IDAAN, “El Patito Feo”
Tal como sucedió en diciembre de 1989, después de la invasión, nuevamente el destino me asigna el privilegio de poder coadyuvar a rescatar otra de las más importantes instituciones del Estado. Se puede vivir sin un techo, sin ropa, sin auto, sin electricidad, pero no se puede vivir sin el preciado líquido que nos regala a diario el río Chagres.
Luego de la catástrofe causada por las torrenciales lluvias de diciembre se prendió la alarma, los más altos funcionarios salieron a dar la cara, se tomaron contingencias en conjunto con la Autoridad del Canal de Panamá y se dispusieron algunos millones para repartir agua y mitigar el flagelo.
Pasada la crisis y el nivel de las aguas de regreso a su normalidad, damos por resuelto el problema y cada cual a sus habituales ocupaciones; nada más lejos de la realidad. La institución tiene toda clase de problemas y de no dársele con carácter de urgencia el apoyo técnico y económico, en poco tiempo estaremos nuevamente cruzando el Chagres en bicicleta.
La APEDE, por ley, tiene un puesto en la Junta Directiva del IDAAN y ese privilegio fue asignado a este servidor desde el pasado mes de abril. No hay que ser un experto en hidráulica para rápidamente entender el caos institucional, los empresarios que conformamos la directiva sabemos lo que hay que hacer, el Gobierno sabe lo que hay que hacer y el nuevo director general sabe lo que hay que hacer, pero el “Patito Feo” nadie lo quiere, sólo se acuerdan de él cuando se inunda la casa, o no les llega el agua, o las cañerías despiden mal olor, o hay roturas. Sin embargo, sólo el 40% de los usuarios pagan su cuenta, tiramos la basura en las alcantarillas, dejamos la llave abierta, cada día le creamos más comunidades que servir y más conexiones fantasmas; por otro lado, el Estado subsidia la electricidad, el transporte, a los jubilados, a los estudiantes, a los partidos políticos, pero no la pérdida de agua. Para poder cobrar tenemos que medir, pero en el presupuesto para el 2012, el MEF nos reduce la partida de compra de medidores; tenemos que dar mantenimiento a las plantas, pero se recortan los fondos para la compra de herramientas y equipo; hay que evitar las fugas, pero el nombramiento de las cuadrillas de reparación de roturas demora seis meses en ser aprobados. Estamos llevando diariamente agua a las comunidades en carros cisterna, pero el Gobierno no fija un subsidio anual para compensar esos servicios. Por razones de interés social, en 30 años no se ha subido la tarifa del agua y para rematar, las propias instituciones del Estado le deben más de 14 millones en servicios prestados. Debido al auge económico, la demanda crece y crece, pero proporcionalmente nuestro presupuesto se reduce. El nuevo director general, el Ing. Abdiel Cano, tiene toda la voluntad y la capacidad para lograr el rescate, la Junta Directiva lo está apoyando en esta gestión, pero sin los recursos ni la decisión política, no será posible cambiar la Ley Orgánica de la institución y por sí solo no se resolverá el problema. Soy un firme creyente en todo lo que sea inversión en infraestructuras, pero si el Gobierno tiene que sacrificar uno de sus proyectos multimillonarios para rescatar el IDAAN, créame señor Presidente, por el futuro crecimiento de este país bien valdría la pena hacerlo.