El impacto de la tributación del agro en la seguridad alimentaria
En la región, la tributación del sector agropecuario impacta de distintas formas al productor y, por ende, a la seguridad alimentaria. En términos generales, la tributación descansa sobre tres pilares básicos:
1. Promover una mayor equidad horizontal y vertical, que todos paguen de acuerdo con su capacidad contributiva; 2. Incrementar la eficiencia del sistema, que haya menos tributos, que sea más fácil la fiscalización, control y administración tributaria y 3. Estimular la inversión productiva y el empleo.
En este sentido, algunos países han simplificado la estructura impositiva, en tanto, otros han aplicado una racionalización que incluye la generalización de algunos impuestos, eliminación de exoneraciones, etc. y aún podemos hablar de otros países que crean el impuesto a la renta de la persona física, como instrumento para dar mayor equidad.
Ahora bien, frente a la carga impositiva del sector agropecuario, ¿cómo ésta impacta en la seguridad alimentaria? La respuesta tiene varias connotaciones dependiendo del punto de vista que se mire, pero enormes implicancias para la seguridad alimentaria.
De ahí que en varios países de la región, la producción primaria en las condiciones específicas de las unidades agropecuarias relativamente pequeñas y medianas, y como forma de alentar al productor, no están gravadas y en el caso, aquellos que transforman productos primarios cuenten con un régimen especial para evitar la posible doble tributación del productor artesanal (rural e industrial), y permitir la venta de sus productos transformados.
Para los productos transformados de forma industrial, varios países en desarrollo consideran que los impuestos o las restricciones a las exportaciones de materias primas son necesarios para promover la industria de transformación nacional, en particular cuando los países desarrollados importadores aplican aranceles más elevados a los productos elaborados que a las materias primas, que se conoce con el nombre de progresividad arancelaria. Otros países, en cambio, sostienen que es preferible suprimir la progresividad arancelaria.
Si pasamos del plano de la producción al comercio exterior, algunos países procuran que se eliminen las medidas que obstaculizan las exportaciones, con objeto de mejorar su seguridad alimentaria, puesto que así confiarían más en su capacidad de asegurarse suministros para la importación.
En definitiva, los aspectos impositivos, arancelarios, etc., impactan y son manejados de manera distinta por los países, de ahí que las medidas que puedan adoptar para alcanzar la seguridad alimentaria son de diversa índole y por ello, no pueden medirse a todos con la misma regla.
