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El incierto futuro de nuestros nietos


Juan Jované (opinion@epasa.com) / Economista

En 1930, en medio de la crisis mundial de la época, John Maynard Keynes escribió un ensayo titulado Posibilidades Económicas para Nuestros Nietos. En este trabajo, que fue publicado en 1931 en sus Essays in Persuasion, el autor mostraba un notable optimismo en relación con el futuro, manteniendo la hipótesis de que en aproximadamente dos generaciones, el núcleo básico de la escasez económica podría llegar a ser un elemento del pasado para habitantes de Gran Bretaña. En contraste con esta visión, la situación panameña no permite, sin que se dé un profundo cambio de trayectoria del país, un optimismo del mismo calibre.

Es así, por ejemplo, que en el plano ambiental las decisiones del Gobierno en funciones han abierto el sector de la minería abierta al voraz apetito de las transnacionales, incluyendo aquellas que se encuentran financieramente vinculadas a Gobiernos extranjeros. Se trata de una forma de actuar que tendrá un impacto muy significativo en condiciones tales que las concesiones mineras ya otorgadas alcanzan a cerca del 44.0% de territorio nacional. A esto se debe agregar, para seguir ejemplificando la situación, las recientes disposiciones de la ANAN que facilitan y prácticamente promueven la destrucción de nuestros manglares.

En la esfera educativa, la perspectiva no resulta mejor. Es así que, nuevamente con fines de ejemplificación, se puede llamar la atención sobre el hecho de que cerca del 30.0% de la población que se encuentra en edad de asistir al nivel educativo secundario no lo está haciendo. Teniendo en cuenta que un joven latinoamericano debe asegurarse no menos de doce años de educación para tener el 90.0% de probabilidad de no caer en situación de pobreza, se puede asegurar que el modelo tal como funciona seguirá generando una más que significativa exclusión. A esto, desde luego, se agrega el franco deterioro de todos los niveles educativos del país.

A esto se debe adicionar el crecimiento desmedido del endeudamiento público destinado no a la generación de una adecuada infraestructura económica y social, sino al lucro de los sectores dominantes de la actividad de la construcción. No se trata exclusivamente del incremento de la misma en B/ 3093.7 millones en los tres últimos años, sino de la presencia de una deuda flotante, cuyo significativo monto, que para algunos supera al registrado, es opacado por la “contabilidad creativa” de la actual administración. No menos importante es la aprobación del FAP (Fondo de Ahorro de Panamá), que más que un mecanismo efectivo de ahorro es un medio de financiar el gasto deficitario del presente Gobierno y asegurarle a los acreedores el servicio de la deuda pública.

También habría que incorporar el impacto de las intensas y vergonzosas pugnas entre las fracciones oligárquicas que se disputan el control del Estado, así como la creciente tendencia hacia el autoritarismo y el deterioro de la democracia que caracteriza la actual situación nacional. Frente a esta situación que compromete seriamente la libertad y el bienestar de las futuras generaciones, resulta indispensable poner en marcha un proyecto de rescate nacional que corrija el rumbo del país.

Economista