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El inminente retorno de Noriega


El regreso del ex general Manuel Antonio Noriega a Panamá parece inminente. El propio vicepresidente y canciller de la República, Juan Carlos Varela, anunció que el retorno del ex dictador solo depende de la aprobación del Departamento de Justicia norteamericano a una solicitud de expulsión hecha por el gobierno francés.

A Noriega le esperan en Panamá 20 años de prisión por el asesinato y decapitación del médico guerrillero, Hugo Spadafora, 20 años más por el homicidio del mayor Moisés Giroldi y 15 años por la denominada “Masacre de Albrook”.

El tratamiento que le brinden las autoridades del Gobierno y del aparato judicial representa uno de los retos más importantes para la institucionalidad del país en la era democrática.

Cierto es que el decrépito dictador enfrenta problemas de salud y que sus abogados harán lo posible para que su reclusión en Panamá sea lo menos rigurosa posible. Eso es aceptable desde el punto de vista legal, las leyes panameñas ofrecen una gama de posibilidades para que Noriega haga una defensa efectiva.

Lo que espera la sociedad es que al otrora “hombre fuerte de Panamá” se le respete el debido proceso y que los intereses políticos de lado y lado no brinden un bochornoso espectáculo como acostumbran. Noriega tiene una deuda con la sociedad que debe saldar.