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El interior de Panamá no deja de sorprenderme

Por: Redacción 12/04/2015

Panamá no deja de sorprenderme, conforme conozco rincones del país me doy cuenta de que esta tierra tiene tanto que ofrecer que muchas veces pocos son los que se dan a la tarea de descubrirla o, por qué no decirlo, promoverla. Esta Semana Santa que pasó no fue la excepción, recorrer cinco provincias en un fin de semana es algo que solo en Panamá se puede dar, en esta ocasión nuestro destino final era un rinconcito llamado Cañas.

Salir de Panamá rumbo al interior en plena Semana Santa para muchos significó tráfico, largas horas y un poco de cansancio al manejar; para nosotros no fue así, todo lo contrario, manejar hasta Penonomé fue muy sencillo y sorprendente al encontrarnos con los majestuosos aerogeneradores del Parque Eólico de Penonomé, estos portentos tienen unas dimensiones que te hacen sentir como si estuvieras en tierra de gigantes, con 90 metros de altura y diámetros superiores a los 100 metros de longitud, simplemente una joya de producción energética, esta es una parada obligatoria que enseña a chicos y grandes a admirar el talento de la ingeniería e innovación para la creación de la energía.

Paradas esporádicas para estirar las piernas y comprar una que otra cosa fue parte de la ruta, las excelentes condiciones de la carretera desde Divisa hacia Las Tablas facilitó el recorrido. De ahí continuamos hasta Pedasí, donde parece que el tiempo se detuvo, observar a la gente en los portales de sus viviendas disfrutando de la brisa del atardecer y de la convivencia familiar de los abuelos, nietos y vecinos es como transportarse a los tiempos de mi infancia cuando jugar y disfrutar en familia era lo más sagrado, pocos podemos seguir estas tradiciones en estos tiempos de tecnología y modernismo.

Conforme recorríamos los kilómetros, los poblados parecían pequeñas construcciones, se asomaban a pie de carretera y, por supuesto, los vestigios del campo mostraban grandes extensiones de pasto mejorado, donde el ganado se daba festines de sabor; conforme pasaban los kilómetros, el sabor interiorano se iba sintiendo más, pasamos por los poblados de Limón, Las Cabezas, Los Higos, Los Asientos para entonces encontrarnos con la magia de las playas, un espectáculo visual que se abre paso entre las montañas desde donde se emerge la isla Cañas, ahí quedamos sin habla, el silencio por un momento es el tributo a la belleza del lugar, la vista dura solo segundos y te deja un sabor por demás exquisito.

En solo minutos estamos a la entrada de lo que seguramente dará mucho que hablar en los tiempos del turismo por venir, me refiero a playa Vena'o, un refugio para los sentidos y para el alma, un lugar que te atrae de forma sutil y al mismo tiempo salvaje, kilómetros de arena y mucha tranquilidad, pocos seres humanos y mucha vida en el mar.

Paramos por un momento para hacer antesala a los días por venir, continuamos nuestro camino y llegamos a Cañas, un poblado por demás único, gracias a la hospitalidad de Nancy y Paco pudimos disfrutar de tres maravillosos días en contacto con los lugareños y su entorno, recorrer sus estrechas calles y llegar al rancho donde Kelly, en conjunto con su familia, nos sirven un arroz con puerco o pollo acompañado de ensalada de papa y patacones recién fritos, es como estar en casa sin estarlo, el ambiente es simplemente indescriptible; a solo pasos, el cementerio del pueblo donde honran a sus muertos y, del otro, un supermercado surtido como si se fuera a acabar el mundo, simplemente no le falta nada, el día termina con un descanso gracias a la brisa que nos arrulla desconectados del bullicio citadino y rodeados de sonidos de palmas y aves.

La mañana no se hace esperar, al mejor canto de los gallos el día comienza muy temprano, las creencias religiosas de algunos sugieren no molestar a los animales y dejarlos reposar el Jueves Santo, las tortillas y los hojaldres empiezan a tomar forma y el café caliente se disfruta a pie de carretera mientras vemos como amables vecinos pasan saludando y brindando la mejor de sus sonrisas.

La mañana está lista para disfrutar de playa Vena'o, son las 9:30 a.m., y simplemente la playa es para nosotros, las olas con su trato amable nos dan la bienvenida creando el ambiente propicio para chicos y grandes, la temperatura del agua exquisita y la oportunidad de montar una ola está como menú principal del día, conforme pasan las horas, la marea sube y los grandes domadores de olas hacen acto de presencia, como hace falta dar a conocer esta actividad fuera de nuestras fronteras, ahí todos son amigos, entre los lugareños y extranjeros no hay diferencia, el idioma de las olas es el mismo.

Conforme avanza la tarde, la temperatura cambia y se pone aún mejor, las horas pasan y los chicos no se cansan, los perros juguetean con la espuma de las olas y se vuelven parte del turismo, las sombrillas se abren y se cierran conforme la gente llega y comienza a caer la tarde, el cansancio por disfrutar nos dice que es hora de volver. Camino a casa un campo de béisbol nos llama la atención, los dos equipos perfectamente instalados en el campo nos dan cátedra del deporte con grandes atrapadas y lances al mejor estilo de la Gran Carpa, lo más sorprendente no está en la habilidad de jugar el deporte, sino en la convivencia grupal, esto me recordó la película "Campo de los Sueños" de Kevin Costner, ya que seguramente de campos como este realizarán sus sueños los futuros Mariano Rivera y "Calicho" Ruiz, de las Grandes Ligas.

La semana entrante les contaré de nuestra aventura a isla Iguana, nuestra visita detallada a Pedasí y Las Tablas, no se la pueden perder. ¡Feliz domingo!

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Viernes 31 de julio de 2026

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