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El Ipat (o ATP) y la marca país


Jaime Correa Morales (opinion@epasa.com ) / Empresario

Una marca país moderna y atractiva sería: “Panamá, sorprendente”, que, además, es de fácil traducción, pues ello despertaría inquietud en los viajeros por conocer lo sorprendente que decimos que es nuestro país, fomentándose así el turismo.

La actual marca país panameña: “Panamá es el camino” no me convence mucho, pues mantenemos el concepto de que somos apenas un área de tránsito, que ya está raído de tanto que lo hemos usado, bien o mal, pero que tampoco nos promociona como un destino turístico, que es el objetivo ideal que debemos perseguir buscando la estadía más prolongada de turistas; pues insisto, un camino nunca es un destino, sino que es apenas una vía o medio para llegar a algún destino.

Lo anterior es solo un consejo y de manera alguna una crítica al Ipat, o ATP, pues estamos muy conscientes de la gran labor que ellos están desarrollando, pero sabemos que siempre hay espacio para mejorar.

“Panamá, sorprendente” no es un mero decir vano, sino que es una realidad comprobable. Panamá es realmente sorprendente y quien venga a visitarnos podrá constatar que somos un país cosmopolita y muy globalizado, con una capital y campiña muy hermosas; tenemos una economía fuerte, pese a la cruda recesión que afecta a casi todo el mundo; que hemos logrado, además, “grado de inversión” por parte de las tres más importantes calificadoras económicas; se puede decir que no tenemos desempleo; además tenemos un importante centro bancario internacional; una Zona Libre; puertos marítimos tan activos y bien organizados; un aeropuerto que ya está entre los grandes de este continente y continúa ampliándose; una línea aérea privada que compite a nivel mundial; en deportes, competimos con países más grandes; disponibilidad de hoteles, playas y demás atractivos turísticos de primera categoría; tras la debacle de la dictadura militares/PRD, hemos tenido gobiernos democráticos, desde 1990, garantes de amplias libertades, y pronto tendremos el metro. Ello sin siquiera mencionar que estamos ampliando el sistema de comunicaciones viales; por nuestro país pasa un sinnúmero de cables de fibra de vidrio que están a nuestra disposición y a la de aquellos quienes aquí inviertan. Y el Canal, que a aquel mundo que ponía en duda nuestra capacidad para administrarlo, lo estamos sorprendiendo al hacer, además, una enorme inversión para ampliarlo. ¿Quién puede decirnos que no somos sorprendentes?

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Viernes 14 de agosto de 2026