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El legado que deja Dumas

Por: Redacción 24/08/2013

Adiel Bonilla / Periodista (opinion@epasa.com) / -

No contesto el celular mientras manejo, pero al mirar de reojo advertí que quien estaba marcándome era Dumas Torrijos. De modo que estacioné el auto a un costado, cerca de Albrook, y hablé con él, sin saber que sería nuestra última conversación.

En ese momento hablamos de la familia y también de teatro. Dumas se ganaba la vida como promotor teatral y musical (y lo hacía muy bien), tanto en prensa escrita como en radio y TV.

Sin alejarse de su gran ética profesional, su trato con los periodistas -al menos conmigo- siempre iba un poco más allá de lo estrictamente laboral. Por ejemplo, la última vez que enfrenté quebrantos de salud, él me llamó regularmente hasta saber que me había recuperado.

Dumas y yo nos reunimos muchas veces para conversar de la vida, del valor de la familia, de sus anécdotas junto al general Omar Torrijos (su padre), de historia patria, de farándula, de música, de todo... tal vez menos de política.

Algunos desconocen que Dumas fue también un artista completo capaz de actuar, cantar o bailar en cualquier escenario. Algunos desconocen que viviendo en Nueva York, fue muy cercano a figuras de la talla de Celia Cruz, entre otros referentes latinos. Algunos desconocen que nunca sacó provecho de su apellido, y que sus logros profesionales, así como el respeto de quienes lo conocimos se lo ganó a pulso.

Pero la mañana de este viernes se tornaría triste con la trágica noticia de su repentino deceso.

Al enterarme, lo primero que hice fue rectificar el registro del celular. Allí estaba la última llamada que me hizo (jueves 22 de agosto, a las 6:40 p.m.), cuando hablamos de la familia y de teatro. Incluso acordamos reunirnos el siguiente lunes para trabajar juntos un reportaje.

Pero el destino quiso que ese encuentro no se diera, porque esa misma noche, antes de que el sol volviera a salir, él entregaría su alma al Señor.

No caben lamentos aquí. Me quedo con su profesionalismo; me quedo con su cariño; y con aquella imagen mientras pegaba afiches de teatro en la calle. Me dijo: “No siento pena de hacer esto. ¡No! Pena debe dar robar. Para mí es un placer promover el arte, y lo hago con gusto y sin complejos”.

Como dice Gabriel García Márquez, “El final no llega con la muerte, sino con el olvido”. Y para quienes conocimos a Dumas Torrijos Pauzner, su recuerdo siempre estará vivo en nuestra memoria.

Adiós, colega; adiós, amigo.

Descansa en paz.

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Jueves 13 de agosto de 2026