El llamado de APEDE
La Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE) hizo un llamado vehemente al Gobierno para que frene la proliferación de casinos y otras salas de juego en comunidades de escasos recursos.
Los argumentos de la APEDE son sustentados en el peligro que representa para los más pobres, la tercera edad y menores de edad la presencia de estos centros de apuestas en lugares inadecuados.
A pesar de que no existen cifras concretas sobre la cantidad de ludópatas que hay en Panamá, causan espanto las estimaciones de que los juegos pueden afectar, de forma abierta o silenciosa, a un 2% de toda la población.
El año pasado se hicieron apuestas por el orden de los $1404 millones y según cifras de la Junta de Control de Juegos, entre enero y febrero de 2012, en las mesas de juegos de los casinos se apostaron $3 millones 892 mil 400 y en las máquinas tragamonedas tipo A, $5 millones 831 mil 400.
La APEDE muestra su preocupación porque las estimaciones arrojan que solo en estos rubros las apuestas ascenderán a $117 millones al final del 2012, que provendrán, en gran parte, de los bolsillos de personas de recursos limitados.
Nadie está en contra de la libre empresa, pero las autoridades vinculadas al tema deben anteponer el bienestar social al económico particular.
Los casinos y las salas de juego deben ser ubicados en los lugares apropiados, en donde haya personas que puedan darse el lujo de exponer una parte de sus ingresos en el azar.
Ubicarlos en áreas marginadas genera un problema social que puede terminar en la destrucción del núcleo familiar, el incremento de la prostitución y de la delincuencia. El llamado que hace la APEDE no debe caer en saco roto.
