default

El magistrado desconocido del Tribunal Electoral de Panamá


Liriola Guerra García (opinion@epasa.com ) / Abogada.

Eran las diez de la mañana y ya había tomado posesión de su escritorio en una aula asignada en la Universidad Latina de Chiriquí.

Allí miraba en silencio, asintiendo con su cabeza a los buenos días de cada estudiante mientras iban llegando y tomando sus puestos. La clase comenzaba a las diez de la mañana, pero el profesor Heriberto Araúz ya estaba allí después de haber tomado un avión desde la ciudad de Panamá para dictar esa clase de postgrado en la ciudad de David.

Desde el primer sábado se hizo conocer por esbozar las reglas del juego, no había segundas oportunidades, cada uno se ganaba su nota, aun cuando el trabajo y la exposición del tema fueran en grupo.

Una vez tomaba la palabra se adentraba en el tema con un vastísimo conocimiento, citando temas, autores, conceptos y las inquietudes le iban aflorando como si fuesen revelaciones del más allá, muy bien conectadas con el tema en discusión, de las que nacían preguntas del auditorio, en este caso nosotros, un grupo de más de veinticinco estudiantes muy distintos por cuestión de objetivos y de alcance académico; por un lado estaban los ya abogados que desempeñaban cargos públicos en el engranaje de nuestra justicia y que aspiraban a un título de maestría, y los otros quienes tomábamos materias como opción de grado. Allí pasábamos gran parte del día sin aburrirnos y sin oportunidad de distraernos, sin el menor atisbo de intentarlo porque todo era importante y no debía faltar en los apuntes.

El licenciado Araúz se posesionaba de su clase, se alzaba en argumentos, comparaciones y semblanzas, y así acaparaba la atención de cualquiera que allí creyese que se las sabía todas. Quien quiera devaluarlo o calificarlo de desconocido le argumento que no se necesita conocerle mucho para interesarse por sus ejecutorias, por querer saber quién es, y a qué se ha dedicado en esta larga trayectoria que tiene también como escritor. El licenciado Heriberto Araúz ha escrito muchas obras en lo que a derecho se refiere siendo su tópico especial la materia constitucional, lo que lo ha llevado a ser parte de la comisión de notables que intenta reformar nuestra Carta Magna.

Para mí fue una enriquecedora experiencia conocerle, es posible que no me recuerde, o sí porque tiene muy buena memoria. Don Heriberto se ganó el respeto de todos nosotros, creo que no hay ninguno de los estudiantes que constituíamos ese grupo que no le recuerde con agrado. Nunca demostró que la clase que impartía estaba sujeta a su benevolencia, sino al trabajo que cada uno desarrollara en esas largas horas.

Hoy, el licenciado Heriberto Araúz enfrenta su mayor reto en las lides gubernamentales, pero en su interior no se gesta ninguna lucha que tenga sabor de amiguismo político que contraste con lo que dicta la ley, porque Don Heriberto Araúz es fiel defensor de su criterio analítico, libre de ambages, y de imposiciones. Enhorabuena, licenciado Araúz, que Dios le guíe y le permita aportar su sabiduría y entereza para dar lo mejor de sí, en vías de unas prístinas elecciones, le solicitamos no nos defraude porque los panameños creemos en unas elecciones limpias, sin que sean empañadas por actos fraudulentos y deshonestos, propios de las aspiraciones de quien quiera verse mejor aspectado en la contienda electoral.

Abogada.

Edición Impresa

Lunes 17 de agosto de 2026