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El mal triunfa si el factor humano se deja vencer

Por: Redacción 29/01/2015

Está visto que el factor humano es decisivo para todo, también para impulsar una vida más armónicamente sustentable e inclusiva. La adopción de modelos económicos orientados a la baja emisión de carbono, así como un mayor respeto a los derechos de los trabajadores, han de contribuir a que el escándalo de las disparidades hirientes sea menor y, por ende, la miseria deshumanizadora se contenga. De igual forma, urge poner fin a los muchos conflictos existentes, y para ello es menester lograr acuerdos globales para un desarrollo sostenible.

La moderación es vital para poder avanzar en el espíritu de la armonía, en el abecedario del diálogo. También hay que hacer mucho más en la lucha contra la siembra del terror. En muchos países perduran modelos culturales y normas sociales de comportamiento que son más destructores de vida que constructores de existencias. El sufrimiento de inocentes cada día es mayor, en parte por nuestro insensible y alocado estilo de vida.

Conocer la verdad de nuestros propios hechos históricos debe plantearnos un compromiso inédito y creativo, ciertamente muy globalizador. Se trata de ahondar en nuestras propias raíces y de buscar, todos juntos, la supervivencia y la continuidad de nuestra exclusiva especie.

Precisamente, la reciente celebración —el pasado 27 de enero— del Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto, coincidente con el 70 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial y la fundación de las Naciones Unidas, deben hacernos reflexionar sobre estos tiempos convulsos y de incertidumbre.

De una vez por todas, liberémonos de las atrocidades y unamos nuestras fuerzas por un mundo de igualdad, dignificando a todas las personas. No podemos, ni debemos, permanecer indiferentes ante este mar de dolores, o quedarnos solo en el recuerdo, hemos de avivar, sobre todo desde los sistemas educativos, los pilares de la tolerancia, el respeto hacia los demás y los derechos humanos.

Obligatoriamente, la enseñanza del Holocausto debe hacernos ver lo cruel que es el factor humano cuando deja de combatir la intolerancia de algunos de sus moradores. Por tanto, como vengo reafirmando desde siempre, tenemos que activar una mayor comprensión entre los pueblos, las religiones y sus culturas. Además, hemos de impulsar a los países para que consoliden la democracia, la estabilidad y la promoción de sus ciudadanos en un estilo de vida más acorde con el espíritu humanitario.

La sociedad tiene que tener otro comportamiento menos intransigente hacia las personas migrantes, hacia los refugiados, hacia aquellos que piden clemencia. Todos los pueblos del mundo han de saber escuchar a los que relatan sus horrendas vivencias y, bajo la mano tendida siempre, ver que otro hábitat puede ser posible, tan solo con la comprensión tendríamos parte del camino andado.

En cualquier caso, el mal triunfa si el factor humano permanece impasible, se deja vencer por la desesperanza y rehúye de la verdad. El hecho de que las Naciones Unidas tributen y rindan testimonio sobre el horror, a mi juicio, es un argumento incuestionable para aprender y para inspirarse en acciones conjuntas y urgentes. Por consiguiente, defender la veracidad, proponerla con humildad, pero también con persuasión, testimoniarla en suma, me parece un buen impulso para el cambio. Por desdicha, aún no hemos aprendido a amarnos como especie.

Creerse dominadores y autosuficientes ha inducido al ser humano a ser altanero, egoísta, y a pensar que la felicidad y la de los suyos es lo fundamental y lo demás accesorio. Pienso, en consecuencia, que es bueno recordar. ¿Cómo puede un ser humano sentir tanto desprecio por una vida humana? Las actuales imágenes de tantos rehenes prisioneros, secuestrados por Estados intransigentes, nos dejan sin palabras. Después de la Segunda Guerra Mundial, surgió la idea de las Naciones Unidas: es allí donde se debe dilucidar, y al fin decidir. Fue en la Carta de las Naciones Unidas y en la Declaración Universal de Derechos Humanos, en las que se consagraron los principios de derechos humanos para los pueblos del mundo.

Y justamente este año, la conmemoración del Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto ha girado en torno al tema: La libertad, la vida y el legado de los supervivientes del Holocausto, lo que nos hace pensar en los muchos fracasos en la prevención de genocidios, pero también en los muchos aciertos llevados a buen término para que las atrocidades sean cada vez menores.

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Miércoles 5 de agosto de 2026