El matrimonio de la basura
Como un balde de agua fría ha caído en los usuarios el anuncio de cobrar la basura en los recibos de la energía eléctrica, este matrimonio no es ecuánime, toda vez que los cónyuges no representan la mejor garantía para beneficio de la comunidad que se sirve de ellos.
Qué crédito nos ofrecen los cobradores de la energía eléctrica en esta labor, cuando llueven sobre ellos miles de quejas por facturaciones que se alejan de la realidad del consumidor.
Si la gente estuviera satisfecha con el costo de la energía eléctrica y las respuestas que dan ante innumerables reclamos que se presentan, “otro gallo cantaría”. Pero no es así.
Por su parte los municipios han demostrado ser incapaces de resolver la recolección de la basura, tanto es así, que un alto porcentaje de los ciudadanos tienen que usar servicios privados para el desalojo de sus respectivos deshechos. En Panamá como en muchos países del mundo existe el problema de la recolección y eliminación de la basura, cuyo impacto ambiental es evidente.
En la metrópoli istmeña hay disponible millones de dólares para recoger la basura y de llegarse a imponer el cobro planteado habrá mayores recursos. Pero mientras no exista capacidad de razonar, manejo honesto de los recursos, conocimiento en las técnicas necesarias, educación y conciencia, y verdadera voluntad para resolver la situación planteada, estaremos, como dijo Simón Bolívar, “arando en el mar y sembrado en el desierto”.
Otra cosa, busquemos mejores parejas para un matrimonio de semejante responsabilidad.
