El Mauro
Querido director,Estoy seguro que usted es uno de los muchos miles de panameños que se ha pasado al bando de los bebedores de vino tinto. En los últimos años, por fin, los tan inteligentes médicos norteamericanos a los que tanto siguen, han llegado a la conclusión de que el vino tinto, ingerido, eso sí, en moderadas dosis, no solamente no es perjudicial, sino muy beneficioso para la salud. Gracias a varios de sus componentes, entre ellos los polifenoles, previene las enfermedades coronarias, protege el colon y provoca mejor circulación en el cerebro, más lo agradable, el bienestar y la locuacidad que provoca.
John Houston, insigne director de cine irlandés y padre de Angélica, Hemingway, Tyrone Power, Gary Cooper y Ava Gardner entre otros muchos artistas, cuando visitaron España en la década 50-60 del pasado siglo, se enamoraron de nuestros vinos y algunos lamentaron haber bebido demasiado whisky y poco vino.
España tiene 40 denominaciones de origen y cada una produce un tipo de vino con sus características propias y ahora todos han mejorado mucho. Durante más de 100 años el nombre Rioja fue mundialmente conocido y su preeminencia fue absoluta. Sus vinos son parecidos a los de Burdeos. En los últimos 25 años se abrió camino primero, para arrasar después, la denominación Ribera del Duero, pero de esto le hablaré otro día y en otro artículo.
En el mismo centro de la Ribera se produce un vino que, por decisión de su propietario, no se ha acogido a la denominación de origen. Se llama Mauro, que es un nombre de varón muy antiguo en la vieja Castilla. Sus viñedos y la uva que además compra, tienen las mismas características y propiedades que el resto de los de la Ribera, es decir muy tinto, bastante fuerte al inicio y muy noble al día siguiente. Está presentado de una manera elegante y austera que hace que, junto con un precio razonable, haya tenido un considerable éxito entre los conocedores y entendidos del vino tinto.
Hace un par de semanas asistí a un seminario sobre vinos y escuché a propietarios de bodega de Ribera del Duero. Todos estaban muy quejosos porque la crisis económica española había reducido apreciablemente sus ventas sobre el ejercicio 2010. La excepción fue el dueño de Mauro que me confesó que estaba contento con la exportación y en especial hacia Panamá, donde había multiplicado por 4 o 5 sus ventas.
Me picó la curiosidad y llamé a un amigo panameño para que me contase este hecho y, tal como me lo relató, se lo transmito a Usted: Parece ser que vive en Panamá un empresario que además de dedicarse a sus negocios y con mucho éxito, es un tipo al que le gusta comer y beber bien, viajar, es muy amigo de sus amigos y que además harto, como casi todos nosotros, de lo incómodo y abusivo de muchos restaurantes, almuerza todos los días junto con un grupo fijo de amigos y otro variable de invitados en un magnífico comedor privado de su empresa con cocina y chef y un esmerado servicio femenino. Este buen señor, que se llama algo así como Major, o Mayor o Mello Alemán descubrió el Mauro en una visita que hizo al Vaticano para ser recibido por SS Juan Pablo II, pues era lo que bebía el Papa a diario. Conocedor de que el alto clero nunca se equivoca en sus gustos culinarios, se ha hecho cargo en exclusiva de todo el Mauro que se importa en Panamá, y así el que quiera disfrutar de este vino, tiene que pasar por su comedor, donde está prohibido hablar de política y además, pedírselo ex profeso.
Cuando en abril visité Panamá, espero que interceda ante el Sr. Alemán para que me invite a su refugio gastronómico y poder beber Mauro con mesura, pero de a litro. Atentamente,Juan Barrioseta.
