El Meduca, sin dirección ni orientación
Cuando observamos el comportamiento del Gabinete del presidente Varela, no escapa la duda de la idoneidad de las personas. Se asoma, sin mayor esfuerzo, el reconocimiento del sometimiento (servilismo), la falta de fe en la persona virtuosa. Ya lo decía con propiedad José Ingenieros: “Nada hay más extraño a la fe que el fanatismo de los siervos. La fe es de visionarios y el fanatismo, de los siervos. La fe es llama que enciende y el fanatismo es ceniza que apaga”. El Gabinete de Varela está conformado por fanáticos. El Meduca, particularmente, sin dirección ni orientación (2014-2017).
En el pasado lejano, Panamá contó con la presencia de un maestro: Octavio Méndez Pereira, quien concibió la idea de crear una universidad para todos los panameños, donde la cultura superior no fuese privilegio aristocrático de las clases pudientes, sino democrática función al alcance de las clases populares. La idea de Méndez Pereira se materializó con la creación de la Universidad de Panamá, en 1935, durante la administración del presidente, doctor Harmodio Arias.
En aquella época también se destacaron insignes maestros, tales como José Dolores Moscote, Abel Bravo, José Daniel Crespo, Federico A. Velásquez, Otilia Arosemena de Tejeira, Vicente Bayard P., Isabel Herrera Obaldía, Sara Sotillo, Miguel Mejía Dutari, Víctor M. Dosman, Rafael Moscote, Bernardo Lombardo, Baltazar Isaza Calderón, Diego Domínguez Caballero y tantos otros, igualmente meritorios.
Pasada la época del “Cincuentenario de la República” (1903-1953), y hasta mediados de los años de la década del 60, comenzó una sensible baja en cuanto al liderato en educación en Panamá; a partir de la década del 70 del siglo pasado en adelante, fue resquebrajándose cada vez más hasta convertirse en la “profunda crisis” por la que atravesamos en la actualidad. La calidad de los dirigentes magisteriales, así como también los titulares del ramo educativo, durante los últimos 25 años en democracia, ha desmejorado enormemente, lo cual dice mucho de la precaria situación en que se encuentra la educación panameña, pese a los cientos de millones de dólares que anualmente se asignan al sector educativo en el Presupuesto General del Estado.
¡La aguda crisis educativa es cada día más notoria! En tres años del actual “régimen de mando personal” (2014-2017), los presupuestos del Meduca han superado a los inmediatamente anteriores. La burocracia se ha disparado. Además de la ministra titular, funcionan tres viceministros; más de una treintena de “asesores”; diversas direcciones generales, 10 directores y subdirectores regionales, amén de supervisores, directores y administrativos de las escuelas básicas, medias y técnicas existentes en el país. Empero, el producto de la cuantiosa inversión ha desmejorado notablemente: dentro y fuera del país se cuestiona la calidad de la enseñanza que se imparte.
Ante la zozobra de los valores que orientan la vida del país, todos proclaman la educación como su tabla salvadora en todas las marejadas de la existencia. El hecho de que la sociedad vea en la educación (especialmente la que se verifica en el aula), el remedio por excelencia para sus males, hace más compleja la misión del Meduca.
En otras palabras, ¡no es una tarea fácil! Es cuestión de idoneidad y prestancia, de personalidad y liderazgo; que es precisamente lo indispensable, justo y necesario para poder mantener un diálogo permanente con los educadores.
*Pedagogo, escritor, diplomático