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El metro de Panamá y las elecciones presidenciales

Por: Redacción 10/04/2014

Eran las 3:45 a.m. del lunes en la casa de María, en Los Andes N.° 2. Como todos los días, se levantó a esa hora para preparar el desayuno de sus hijos, que estudian en un colegio secundario cercano.

Todo transcurría con normalidad. Pero al salir de casa, esta vez no iría como todas las madrugadas a esperar el metrobús que la llevaría a su trabajo, en las inmediaciones de la Vía España, donde comienza sus labores a las 7:30 a.m.

María esta vez dirigió sus pasos hacia la estación del metro de Panamá en Los Andes. Como siempre, trató de llegar a eso de las 4:50 a.m., para hacer la fila a la que los “diablos rojos” y luego el metrobús la habían acostumbrado por el pesado tráfico de la hora. Dormiría en el nuevo sistema de transporte como siempre.

Cuando llegó, habría unas 450 personas esperando que abrieran la puerta metálica gris. Todos agolpados tratando de armar una fila, como siempre hacían con los buses para entrar. Unas 50 personas más llegaron cuando se abrió finalmente la puerta y casi corriendo subieron las escaleras hasta la estación.

Algo así como un minuto después, llegó uno de los trenes del metro de Panamá. Todos, incluyendo María, se pusieron lo más cerca posible del lugar donde se abrirían las puertas, hasta ignorando la línea amarilla que indica que no se debe estar ahí. Como pudieron y a los empujones entraron, no fuera que se quedaran por fuera, pensó María.

Cuando se cierra la puerta, María vio sorprendida que la estación había quedado casi vacía. Solo estaban algunas personas que recién llegaban. Ella miró y se lamentó no alcanzar una de las pocas sillas. Tendría que dormir de pie. Así cerró los ojos.

Diez minutos después, escuchó que anunciaban la llegada a la Vía España. Se asustó pensando sobre el tiempo que habría estado dormida ahí, delante de todos, de pie. Salió y subió las escaleras. Ella y otras 300 personas se miraban asombradas y con una interrogante: ¿Qué harían ahora, si eran las 5:13 a.m.? Ya estaba a 100 metros de su trabajo y faltaban 2 horas y 15 minutos para entrar. Ahí se dio cuenta de que su vida cambió para siempre.

Yo le explicaba hace algunos años a un político que quería ser alcalde que en Panamá, sobre todo en el área urbana, las elecciones se perdían en las paradas de buses, sobre todo entre las 3:00 y las 8:00 a.m. y las 4:00 y 9:00 p.m. Era muy predecible que un gobierno perdiera rápidamente apoyo popular si la calidad de vida del ciudadano no cambiaba. Y el transporte urbano es el verdadero reflejo de eso.

¿Ha visto cómo viaja una persona desde las afueras de la ciudad o La Chorrera y Arraiján en un bus? La gran mayoría van dormidas, porque la hora inhumana a la que han tenido que levantarse los obliga a compensar, sobre todo si les toma 2 horas llegar a su trabajo y otras 2 horas volver a sus casas.

Podemos discutir cuánto costará el pasaje. Podemos discutir cuánto costó en otro lugar comparado con el nuestro. Podemos discutir la ruta. Lo que es indiscutible es el impacto en una población que va a votar en unos cuantos días.

El reciente debate en la Cámara de Comercio lo que dejó muy claro es que hay pocas ideas, muy poca diferencia ideológica en los pocos planteamientos de los candidatos y, sobre todo, que el voto duro es altísimo para estas fechas. Así que al electorado solo le queda analizar los hechos cumplidos. Esto lo sabían ya los equipos de los candidatos de oposición y el del Gobierno. Los primeros no hicieron la tarea. El último se va a beneficiar. El impacto del metro de Panamá es indiscutible.

A muy pocas personas les importa el retraso en las obras de ampliación del Canal de Panamá. Nadie recibe un cheque a su nombre gracias a la operación del mismo. Pero si usted altera para bien la vida a los ciudadanos, es muy fácil pensar que ellos lo van a ver a usted con buenos ojos a la hora de evaluar su rendimiento como político.

Si yo fuera asesor de la campaña del Gobierno, aconsejaría evitar hablar de cualquier tema. Si fuera asesor de las campañas opositoras, estaría muy preocupado. Igual, todo puede pasar, pero cuando haces la tarea es más fácil que te vaya bien en el examen. Siempre es así.

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Viernes 7 de agosto de 2026