El mito de la República continua (II Parte y final)
Hacia una división de la historia patria.
En otras palabras, o se tiene monarquía, o se tiene dictadura o se tiene república. El Estado puede ser monárquico, dictatorial o republicano (y digo verdaderamente republicano). Panamá no tuvo, en la práctica (sino solo en la ficción jurídica), una república mientras duró el interregno militarista (1968-1989). El poder real siempre residió en los cuarteles sin alternabilidad posible y sin elegibilidad con sentido democrático (entre 1968 y 1972 no hubo elecciones ni Constitución; entre 1972 y 1978 hubo Constitución, pero los cargos principales estaban ocupados por el poder militar supremo o nombrados por este; desde 1978 se empezaron a organizar partidos, pero toda elección fue espuria y sin alternativa real hasta la invasión de 1989). Los años de república, por lo tanto, no son continuos desde nuestra independencia. Solo los de Estado nacional independiente.
Lo de la ficción jurídica se entiende, ¿podían acaso los militares o sus adláteres decir: "miren, aquí usurpamos el poder. Llámennos dictadura y no república, militocracia y no democracia? Y es una ficción malintencionada compartida por la experiencia de muchos países. Por eso los expertos internacionales se preguntan muchas veces: ¿deberían llamarse repúblicas Corea del Norte, Siria, Egipto, o la Cuba de Fidel? A veces nadie se acuerda de llamar a las cosas por su nombre, o no les preocupa. Pasó después de que se cayó la dictadura panameña. Ni pareció prioritario crear una Constitución nueva que respondiera a una nueva realidad, ni llamar al pasado por su nombre. Pero bueno, en la misma Alemania cuando terminó el Reich del Kaiser Guillermo, advino la República de Weimar, pero el Estado siguió llamándose Reich, aunque ya había renunciado a serlo. Y cuando subió al poder Adolf Hitler, el Führer no se molestó en abolir la Constitución republicana de Weimar, aunque era obvio que ya el país no era una república sino una dictadura. Fueron los historiadores, después, los que pusieron las cosas en su lugar.
Por lo tanto, se requiere una división de la historia patria, al estilo francés o español, llamando las cosas por su nombre: Primera República (1903-1968), Interregno Militar (1968-1989) y Segunda República (1990-hasta hoy), como un reconocimiento por parte de los libros de historia, de derecho constitucional y de ciencia política de la división real que existió y sería de desear que también lo reconociere así una nueva Constitución, la "Constitución de la Segunda República".
Este reconocimiento lo hará quien tenga conciencia histórica y honradez política. Les toca en primer lugar a los mismos historiadores tomar conciencia. Tampoco lo harán los militaristas. Pero sí les pido a todos que al menos no escriban "107 años de vida republicana", porque eso no es verdad ni conceptualmente ni en los hechos históricos.
