El mortal dengue
Las autoridades de Salud se aprestan a iniciar su batalla anual en contra de la proliferación del dengue clásico y del hemorrágico, que el año pasado arrebató la vida a más de una decena de panameños.
No es una batalla fácil. En este caso, las autoridades no solo luchan contra el mosquito Aedes aegypti, sino también contra los malos hábitos de higiene de un buen porcentaje de la población panameña.
El Ministerio de Salud ha advertido hasta la saciedad que los elevados índices de infestación, los casos anuales de dengue clásico que se registran -que suman más de mil por año- y las defunciones por el hemorrágico hacen de la enfermedad una peligrosa bomba de tiempo.
El MINSA hizo nuevamente un vehemente llamado a la población para que colabore con la campaña de prevención de la enfermedad y destrucción de los criaderos del mosquito.
Muy poco se podrá hacer sin esta ayuda. Sin la colaboración de la población, en esta batalla se consumirá una buena parte del presupuesto nacional y del esfuerzo de los funcionarios.
El dengue es una de las enfermedades que más secuelas tiene en la sociedad. Un estudio del Instituto Gorgas señala que cada enfermo ambulatorio le cuesta, en promedio, al Estado unos 400 dólares y los hospitalizados, mil 200.
Fuera de que un 12% de los pacientes consultados en este estudio dijo que atender la enfermedad le consumió parte de sus ahorros, y el 19% reveló que tuvo que pedir prestado.
Sin contar el impacto que provoca en la economía nacional por las ausencias y la baja productividad. La lucha contra el dengue estará perdida de antemano si no hay un compromiso nacional para encararla. Esta es una tarea de todos.
