default

El mundo nos mira


Durante la dictadura la gente aprendió a decir cosas que solo tenían sentido porque vivíamos en una dictadura. Siendo un país pequeño, sin disciplina pero bajo el control de los militares propios, y estos a su vez bajo el paraguas del Pentágono, según la famosa frase de Torrijos, era lógico que el ciudadano sintiese que los cotidianos abusos y desmanes fuesen muy poca cosa para destacar en un mundo que todavía se debatía en las tensiones de la guerra fría. Pero aprendimos que éramos un país importante y que lo que ocurría en el terruño podía tener repercusiones internacionales.

Así nos inventamos la frase “el mundo nos mira” para que los militares no diesen rienda suelta a sus deseos de persecución contra todo el que osaba manifestar una opinión distinta, o simplemente prefería no jugar su juego. El eco de aquella frase volvió a sentirse recientemente cuando en la sede de Naciones Unidas, en Ginebra, con ocasión de revisar la situación de los derechos humanos en Panamá, un número importante de naciones allí representadas pidió a la delegación panameña un explicación sobre los hechos ocurridos en Bocas del Toro y recomendó completar una investigación y sancionar a los responsables de los hechos en los que murieron, al menos, dos personas, y cerca de 60 quedaron con una incapacidad de por vida. El mensaje fue claro: Bocas del Toro no es un problema doméstico. De las autoridades políticas panameñas se espera un alto estándar de conducta en materia de derechos humanos. El mundo nos ha vuelto a mirar.