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El mundo sin políticos


Estoy convencido. Tenemos que huir de los políticos. Ellos son el verdadero problema de muchos países. Muchos sólo piensan en las próximas elecciones, no en el bienestar de las próximas generaciones. El mundo necesita servidores, gentes dispuestas a donarse por la ciudadanía. Estoy harto de oír que atravesamos tiempos difíciles.

Si en verdad, todos los gobiernos del mundo, optasen por el empleo como prioridad principal, por preparar a nuestros jóvenes a encontrar un trabajo decente, por una mejor inclusión social y el acceso a los puestos de trabajo, por fortalecer la protección social ciudadana, se acabaría el problema. Lo que sucede, es que en los puestos de poder no hay pobres, sino políticos bien alimentados, que nunca creen lo que dicen. No han sido formados en interés de la pobreza, no viven con la pobreza, han sido formados en interés de los suyos.

Un mundo sin políticos sería transparente, sin corrupción. Las actuales sociedades políticas, para nada democráticas, la gestión de la cosa pública suele hacerse en un clima de auténtico derroche. Las nuevas generaciones han de separarse de este virus putrefacto de fidelidad al poder por el poder, y de la mediocridad de unos líderes dispuestos a cargarse la igualdad y los deberes éticos inherentes a toda persona.

Los auténticos servidores, que somos todos, tenemos la obligación de revelarnos frente a actividades políticas que no respetan la vida del ser humano, su dignidad, su modo y manera de pensar.

Tenemos la obligación de oponernos a toda legislación partidista, a toda ley que conlleve discriminación, a las actuaciones políticas que generen auténticos atentados contra la naturaleza y la propia vida. En las sociedades, que realmente son democráticas, todas las propuestas son discutibles y discutidas, dialogadas y examinadas libremente, sin imposiciones del más fuerte sobre el débil. El mundo debe tender a ser una familia, en la que la palabra diálogo es la pieza clave para la cooperación y el espíritu de solidaridad.

Víctor Corcoba H.

Escritor, España

opinion@epasa.com