El mundo y la comunicación actual
Cómo cambian los tiempos. Hace 30 años, los periódicos se elaboraban en una galera con mucho personal y los presentadores de los noticiarios no usaban teleprompter.
Se improvisaba muy bien y no cualquiera se sentaba a leer los titulares frente a una cámara.
Ahora todo cambió y hasta los productos se llaman por sus marcas y no para lo que sirven.
En la actualidad, se les dice “pampers” en vez de pañales desechables, “clorox” por blanqueador, “mistolín” por desinfectante y “kotex” por toallas sanitarias.
Y así un sinnúmero de horrores, como que se incautaron 300 toneladas de cocaína líquida en un yate.
¿Podría soportar un simple yate semejante cantidad de peso o sería que lo confundieron con un portaaviones?
Hasta en España los horrores imperdonables son asunto visto. Algo así como “encontraron un cadáver muerto”, en un titular.
Y si se trata de objetividad ni mencionarlo. Para las elecciones presidenciales venezolanas, las cadenas internacionales de televisión, durante su cobertura, dieron como ganador al candidato opositor.
Sin embargo, cuando se divulgaron los resultados finales fue todo lo contrario.
En ocasiones compare los noticieros norteamericanos con los europeos, principalmente la cadena británica BBC, y verá la diferencia.
No es lo que escribimos o decimos, sino la forma de hacerlo.
Y si se trata del séptimo arte, peor aún.
Las grandes producciones, en su mayoría, son solo sexo, drogas, homicidios, cárcel, promiscuidad, lenguaje chabacano y falta de valores.
Adiós a las historias de amor, solidaridad, sencillez y patriotismo.
Son pocos los documentales que se presentan en el cine, ya que lamentablemente no son rentables para las grandes cadenas.
Hollywood prefiere un matón rubio y de ojos azules a descubrir quién era Pío Pico.