Él no vino a decir un discurso
Con una lamentable y bochornosa demostración de vulgaridad, intolerancia y fanatismo, autoridades locales y miembros del Frente Amplio por Colón empañaron los actos de conmemoración del cincuentenario de la heroica gesta del 9 de Enero de 1964, realizados en la provincia de Colón. Aun cuando el evento contó con la honrosa presencia de héroes colonenses y su propósito fue resaltar el valor histórico de dicha gesta en la cimentación de la patria, desde muy temprano se impuso el “rofeo” de miembros del Frente Amplio por Colón, quienes a base de pancartas y consignas inapropiadas, ofensivas y totalmente innecesarias deslucieron la tónica del evento.
LO QUE CAUSA ESCOZOR ES QUE PARECIERA QUE TODO FUE FRÍAMENTE CALCULADO Y AUN CUANDO EXPLICACIONES, EXCUSAS Y JUSTIFICACIONES PUDIERAN IR Y VENIR, DIOS, LA PATRIA Y LA HISTORIA LES CONDENARÁN.
Adviértase que, en nuestra opinión, no se trata de descontarle legitimidad a las aspiraciones del movimiento popular en lograr transformaciones de orden social, necesarias para satisfacer justas reclamaciones populares, orientadas a la consecución del bien común; se trata, en nuestra opinión, de la revisión de métodos, pues se puede tener razón en algo, pero también se puede perder la misma si no se conduce adecuadamente. Así lo expuso René Descartes en su famosa obra “Discurso del Método”, para bien dirigir la razón y buscar la verdad en las ciencias: “Al respecto no es verosímil que todos se equivoquen, sino que más bien esto testimonia que la capacidad de juzgar bien y de distinguir lo verdadero de lo falso, que es propiamente lo que se llama el buen sentido o la razón, es naturalmente igual en todos los hombres; y así la diversidad de nuestras opiniones no proviene de que unos sean más razonables que los otros, sino solamente de que conducimos nuestros pensamientos por distintas vías y no consideramos las mismas cosas. Pues no se trata de tener el ingenio bueno, sino que lo principal es aplicarlo bien. Las almas más grandes son capaces de los mayores vicios, tanto como de las mayores virtudes; y los que andan muy despacio pueden avanzar mucho más, si siguen el camino recto, que los que corren pero se alejan de él”.
De allí la importancia del método, pues las conceptualizaciones son construcciones mentales que nos ayudan a analizar o estudiar determinadas situaciones en un escenario específico; empero, por sí solas pueden ser elementos aislados o carecer de significado si no se emplean en el marco de un sistema o método adecuado.
Dada la jerarquía de los acontecimientos recordados, se esperaba de las autoridades locales y miembros del movimiento popular de Colón un proceder como el que los escolásticos denominaron recta ratio agibilium, entendido en palabras nuestras como “la virtud de comunicarse con los demás por medio de un lenguaje claro, literal, cauteloso y adecuado, así como actuar respetando los sentimientos, la vida y las libertades de las demás personas”.
Una lectura detenida de los ignominiosos acontecimientos refleja que sus actores no comparecieron al acto a decir un discurso, ni mucho menos a rendir homenaje a los mártires y héroes de tan valiosa y remembrada proeza, sino que la ocasión fue seleccionada como caldo de cultivo para el infortunio, unos por incitar a la violencia y otros, por dejarse seducir; tanta culpa tiene quien mata la vaca, como quien le amarra la pata. Lo que causa escozor es que pareciera que todo fue fríamente calculado y aun cuando explicaciones, excusas y justificaciones pudieran ir y venir, Dios, la patria y la historia les condenarán.
En una actividad cívica, académica y de alto contenido patriótico como el propuesto por el Comité Organizador de los Actos Conmemorativos del Quincuagésimo Aniversario de la Gesta Patriótica del 9 de Enero de 1964, debió imperar el respeto, la sensatez y la prudencia, en lugar de la vulgaridad y la violencia, lo cual es muestra de incultura y desprecio al verdadero sentir de un patriota.
Es una lástima que quienes se hacen llamar representantes sociales y líderes del movimiento popular pretendan imponer sus “ideas” a base de insultos, puños y patadas. La revuelta fue un pésimo ejemplo para las nuevas generaciones.